Del terreno a la radio

René Cárdenas [email protected] Cuando Alejandro Treviño, jugaba béisbol de niño en su ciudad natal de Monterrey, el sonido musical de las palpitaciones de su corazón era exclusivo para la pelota, sin imaginar que al terminar su carrera beisbolística del terreno, continuaría en el mundo del béisbol, pero en la caseta de radio de los Astros, […]

René Cárdenas [email protected]

Cuando Alejandro Treviño, jugaba béisbol de niño en su ciudad natal de Monterrey, el sonido musical de las palpitaciones de su corazón era exclusivo para la pelota, sin imaginar que al terminar su carrera beisbolística del terreno, continuaría en el mundo del béisbol, pero en la caseta de radio de los Astros, donde narra, comenta y despliega sus conocimientos para beneficio de sus oyentes. Qué suerte tienen los Astros de contar con un experto de ese calibre en sus ondas radiales.

Alex, como popularmente se le llama, debutó en las mayores con los Mets el 11 de septiembre de 1978, diez años más temprano que su hermano, Carlos “Bobby” Treviño.

Bobby, también nacido en Monterrey, jugó para los Angelitos de California (ahora de Anaheim) en 1968, su único año en grandes ligas donde participó en 17 partidos.

Alex, no jugó con 17 equipos como Harry “Suitcase” Simpson, pero lo hizo con seis: Mets, Rojos, Bravos, Gigantes, Dodgers y Astros.

En12 temporadas de béisbol, Treviño, vio y experimentó todos los vericuetos de la pelota, y tiene un mundo de anécdotas para recordar, más una valiosa y vasta experiencia que guarda como un tesoro.

Alejandro, fue descubierto por los Mets mientras hacía sus primeras armas profesionales en la Liga Central Mejicana.

Fue ascendido a las mayores por sus 100 hits disparados en 1977 al jugar en la Liga del Medio Oeste.

Sus mejores números en bateo .271, los registró durante su primera temporada completa en 1979.

En el terreno, dividió su tiempo detrás del plato y en la esquina caliente.

Más tarde en su carrera, demostró tener el talento y la habilidad para desempeñarse en otras posiciones del cuadro; en otras palabras, fue un jugador múltiple, útil para el equipo donde prestaba sus servicios.

Entre muchas de sus experiencias, Treviño, recuerda haber sido uno de tres peloteros que los Mets enviaron a Cincinnati, a cambio de George Foster en 1982, y fue el receptor regular ese año, habiendo bateado .251 en 120 partidos.

Alex, no se destacó por ser bateador de largo alcance, sin embargo, fue vendido a los Bravos y de allí, fue cambiado en rápida sucesión a los Gigantes y a los Dodgers.

El 3 de abril de 1988, el equipo azul le dio su libertad, y lo privó de participar en esa campaña cuando los Dodgers ganaron la Serie Mundial a los Atléticos de Oakland.

Inmediatamente después, Treviño, firmó como agente libre con los Toros de Tucson de la Liga de la Costa del Pacífico, y fue elevado a los Astros, después de 15 partidos en las menores.

Veamos el orden de ocurrencia de los acontecimientos que se desenvolvió frente a los ojos de Treviño, en su larga carrera de liga mayorista:

Vendido a los Mets de Nueva York por el Victoria de la Liga Mejicana, el 21 de mayo, 1974.

Cambiado a Cincinnati junto con Jim Kern (P) y Greg Harris (P) por el jardinero George Foster, el 10 de febrero, 1982.

Cambiado a los Bravos el 24 de abril, 1984, por un jugador que sería nombrado más tarde (finalmente se decidieron por dinero en efectivo) Cambiado a San Francisco el 17 de abril, 1985 por el jardinero John Raab.

Cambiado a los Dodgers el 11 de diciembre, 1985 por el jardinero Candy Maldonado.

Puesto en libertad por los Dodgers el 3 de abril, 1988.

Firmado por los Toros de Tuckson (AAA) el 13 de abril, 1988. Contratado por los Astros el 10 de mayo, 1988.

Durante el recorrido en el sistema de menores, Treviño, defendió los colores del Ciudad Victoria, Marion, Lynchburg, Wassau y Tidewater, antes de dar el salto a las mayores.

Durante todos esos años, de 1973 a 78, Alex, se dio a la tarea de absorber todos los pormenores del béisbol, dedicación que le permitió perfeccionar un conocimiento profundo para convertirse en un analista de primer orden. Tanto es ese conocimiento, que locutores y periodistas siempre se le acercan para escuchar su opinión en diferentes tópicos de las delicadezas del béisbol. Confieso a mucha honra, que yo soy uno de ellos a pesar de mis 44 años en el béisbol grande.

Alex Treviño, piensa, respira y sueña béisbol. Antes de cada juego, escucha todos los programas de béisbol, y después de cada partido, hace lo mismo.

Y como si eso fuera poco, escudriña todo el espacio cibernético de Internet.

Cuando Alex, llega al micrófono, es el hombre más informado que uno se pueda imaginar. Como hombre que hace su tarea, lo comparo con el eminente cronista de los Gigantes, el cubano Amaury P. González. Ambos son verdaderos estudiantes de la pelota y cuando hablan sobre ella, el mundo aprende más a disfrutar el deporte sin reloj.

Con ese conocimiento y experiencia de béisbol, Alex, podría ser un “coach” de liga mayor y beneficiar a un equipo.

Es columnista independiente, contratado por los Astros.  

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