- En algunos rincones de Alemania la solidaridad premia la calidad del “Grano de Oro”
Gustavo Ortega Campos [email protected]
Weimar, Alemania.- La cuna del orgullo de la literatura clásica alemana, Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), creador de la obra Fausto, es también una ciudad donde se conoce sobre la calidad del café nicaragüense, donde hay quienes pagan un buen precio bajo la modalidad del comercio “justo”, promovido en este país.
El comercio justo propone el pago de mejores precios que los del mercado tradicional como acción de apoyo de los países desarrollados a los productos de calidad de los países en vías de desarrollo.
“Aquí hay tiendas de comercio justo que mantienen contacto con productores nicaragüenses, son conocidas como U Mundo, y en ellas se comercializan los productos de calidad de los países en vías de desarrollo entre las que destaca el café”, indicó Gritt Haselmann, periodista de la radio comunitaria Lotte de Weimar.
La comunicadora explicó que las importaciones se pagan a un precio justo, “pueden costar el doble de lo normal, pues se pagan el esfuerzo y la calidad. La gente llega a comprar por solidaridad, las tiendas tienen ese concepto”.
Aunque en Weimar no hay tiendas U Mundo, sí las hay en ciudades vecinas del entorno geográfico de la antigua República Democrática Alemana (RDA), en el estado Federado de Turingia.
Pero además del café hay otros productos que se ofrecen, como las artesanías, productos que según Haselmann tienen buena demanda, principalmente entre las personas que mantuvieron contacto con Nicaragua durante la revolución sandinista.
“En la extinta RDA la solidaridad era un sentimiento que el gobierno impuso, pero que al final la gente lo hacía con mucho gusto, más aún que hubo contacto directo con nicas que vinieron a estudiar y alemanes que fueron allá para apoyar la revolución”.
Sin embargo, aclaró que los nicas no se integraron mucho con la sociedad alemana, pues sólo eran considerados “invitados”, “pero eran mejor recibidos que los huéspedes soviéticos. Fueron percibidos como más agradables”.
«NO FUI CONFIABLE
La periodista Grit Hasselmann, una simpática alemana que ya pasó la frontera de las cuatro décadas, no escondió su alegría al conocer la presencia de colegas nicaragüenses que participaron en un Seminario de Periodistas Jóvenes de América Central, promovido por la Fundación Konrad Adenauer.
Ella siempre quiso conocer Nicaragua, pero su intención siempre quedó en deseos, no logró concretar su sueño porque no era un elemento “confiable” por haber participado en un par de protestas contra el gobierno de la extinta República Democrática Alemana (RDA).
“Cuando solicité viajar en grupos de solidaridad en Nicaragua, durante los ochenta, no pasé la prueba de verificación por haber participado en protestas contra el gobierno durante mis estudios en un colegio de administración. Resulté que no les era confiable”.
Ella siguió de cerca la revolución. Por amigos supo que el país había sido liberado de la dictadura somocista, supo de la Cruzada Nacional de Alfabetización, de las jornadas de salud, de los cortes de café y algodón, de las brigadas médicas, “supe que los sandinistas querían desarrollar una sociedad justa y que Estados Unidos trataba de impedírselo”.
Es así que Grit se enlistó en los grupos de solidaridad, recibió la instrucción necesaria, aprendió paracaidismo e instrucciones sobre manejo de armas impartidos por la Sociedad para el Deporte y Técnicas de ese entonces.
Pero todo quedó en intenciones, la ahora exitosa comunicadora de una radio comunitaria, recuerda con nostalgia esa época, y sólo se sintió un poco reconfortada al lograr esta entrevista, “pues me leerán en un país al que sin conocerlo, quiero mucho”, sentenció.