Obreros agrícolas de San Ramón y El Tuma–La Dalia, en Matagalpa, ayer empezaron a poner tranques en al menos cinco puntos de la carretera.

Tranques en carretera Matagalpa–La Dalia

Hasta ahora los obreros agrícolas sólo habían realizado plantones Luis Eduardo Martínez M. CORRESPONSAL /MATAGALPA [email protected] Centenares de obreros agrícolas que realizaban plantones en la carretera Matagalpa–La Dalia, ayer empezaron a poner tranques e impedir el paso vehicular, pidiendo ayuda económica a los conductores. Los campesinos demandan al Gobierno empleo, alimentación y medicinas, en los […]

  • Hasta ahora los obreros agrícolas sólo habían realizado plantones

Luis Eduardo Martínez M. CORRESPONSAL /MATAGALPA [email protected]

Centenares de obreros agrícolas que realizaban plantones en la carretera Matagalpa–La Dalia, ayer empezaron a poner tranques e impedir el paso vehicular, pidiendo ayuda económica a los conductores.

Los campesinos demandan al Gobierno empleo, alimentación y medicinas, en los sectores de La Empresa, en San Antonio de Wasaka; Cuatro Esquinas, en El Tuma–La Dalia; y Salto Escondido, La Amancia, La Flor y entrada a la comunidad El Roblar, en el municipio de San Ramón.

Los obreros agrícolas mencionan que en esta ocasión han recibido muy poca ayuda por parte de personas caritativas que les suministran un poco de cereal y granos básicos.

RECHAZAN PROYECTO DE APOYO

Las alcaldías de San Ramón y El Tuma–La Dalia anunciaron un proyecto conjunto con algunos organismos, mediante el cual los productores pagarán diez córdobas diarios a los obreros agrícolas.

Sin embargo, los campesinos se oponen a devengar únicamente diez córdobas diarios y alimentos. José Napoleón Díaz García, uno de los 400 obreros agrícolas que permanecen en el tranque de La Amancia, dijo no estar de acuerdo con el salario estipulado para este proyecto. “Los patrones siempre están encima de nosotros y eso (diez córdobas) no es un apoyo para los pobres”, dijo.

Añadió que la cantidad de alimentos que recibirían ajustaría solamente para unos cinco o siete días.

La campesina Ana Adilia Blandón señaló que “nada hacemos con esos diez córdobas, porque al menos en mi caso son cinco niños y si se me enferma uno de ellos no sabría para dónde coger, por eso no aceptamos ese trabajo”.  

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