Japón hace llorar

Turquía despierta a los japoneses del dulce sueño del Mundial José SámanoEl País YOKOHAMA.- Se esfumó el sueño nipón y todo el país se regó de lágrimas. De golpe y porrazo, Turquía, un equipo sin rango alguno, devolvió a la cruda realidad a los japoneses, que tenían grandes planes; aunque muy poco fútbol. Su etiqueta […]

  • Turquía despierta a los japoneses del dulce sueño del Mundial

José SámanoEl País

YOKOHAMA.- Se esfumó el sueño nipón y todo el país se regó de lágrimas. De golpe y porrazo, Turquía, un equipo sin rango alguno, devolvió a la cruda realidad a los japoneses, que tenían grandes planes; aunque muy poco fútbol. Su etiqueta de anfitrión y varias décadas inyectando dinero en una Liga profesional en la que se ganan su última pensión algunos dinosaurios europeos y suramericanos no han sido argumentos suficientes para dar un paso más allá de octavos. Eliminadas Francia y Argentina, Japón se vio al borde una autopista hasta las semifinales, con peajes ante equipos aparentemente asequibles, caso de Senegal, un debutante, o Turquía, una selección que llevaba casi medio siglo sin aparecer por un Mundial. La evidencia ha sido otra: Japón aún está un escalón por debajo.

En el fútbol la ilusión no lo es todo. Los japoneses, al contrario que los senegales, todos ellos curtidos en la Liga francesa, o los turcos, que hace tiempo que dan guerra en las competiciones de la UEFA, sólo tienen dos futbolistas consolidados en una de las dos grandes escuelas, la europea y la suramericana. Nakata lleva unas cuantas temporadas de equipo en equipo en el calcio, con tres equipos diferentes en cuatro temporadas; Ono ha jugado a buen nivel en el Feyenoord, pero sólo ha pasado un curso; e Inamoto, que apunta alto, no ha tenido un segundo en la Liga inglesa con el Arsenal. Migajas, en definitiva, como para picar alto en una competición tan elitista, en la que una buena tropa de modestos lleva siglos revolcándose por el fango. Los japoneses acaban de empezar y hoy martes hicieron llorar, en el campo y en las calles.

Frente a los turcos el equipo de Troussier jugó mal, rematadamente mal, y fueron notables las múltiples carencias del equipo, que pretende jugar a mil por hora cuando sólo tiene tres o cuatro futbolistas con cierta soltura. Los demás intentan hacer de forma vertiginosa lo que no son capaces de realizar al paso. De esta forma el juego escapa a su control, porque la pelota se desgobierna una y otra vez, con el desgaste físico que ello supone para los nipones, que se machacan hasta la extenuación. La fogosidad local resultó un estímulo para los turcos, siempre a gusto en partidos embarullados, de esos que se dirime por la vía sanguínea más que por la futbolística. Como tienen más horas de vuelo también supieron sacar mejor provecho de esos pequeños detalles que tantas veces marcan las diferencias. Y así ocurrió a los once minutos, cuando Nakata, Koji, el malo, regaló un corner absurdo, fruto de su torpeza técnica. Con el lanzamiento el balón llegó llovido al área, el portero japonés se perdió en el bosque, unos defensas se apartaron, otros se fueron al suelo sin motivo y Hakan Unsal remató como en un entrenamiento ante figurantes de madera. A Japón le restaban 80 minutos por delante, con las gradas alborotadas, empujando sin parar, pero no tuvo más respuesta que una falta lanzada por el brasileño nacionalizado Álex que escupió la escuadra derecha de Rustu. De Álex, un chico habilidoso que maneja bien su pierna izquierda, y de Inamoto, que intentaba poner orden donde sus compatriotas sembraban el caos, partió lo mejor de Japón, que no fue gran cosa, desde luego, pero sí mucho más que lo que dio de sí el equipo en el segundo tiempo. En el descanso, Troussier, un iluminado, les castigó con el banquillo. Él sabrá por qué. Lo cierto es que dejó sin depósito a su selección, incapaz todo el periodo de tirar un centro con un poquito de veneno, de lograr que alguno de sus torpes delanteros cazara un remate, por torcido que le saliera.

LOS DETALLES

12 minutos: Gol de Umit Davala (Tur).

Alineaciones:
Japón: Seigo Narazaki, Naoki Matsuda, Koji Nakata, Tsuneyasu Miyamoto, Tomokazu Myojin, Kazuyuki Toda, Junichi Inamoto (Daisuki Ichikawa, 46; Hiroaki Morishima, 86)), Shinji Ono, Hidetoshi Nakata, Akinori Nishizawa, Alex (Takayuki Suzuki, 46).

Turquía: Rustu Recber, Bulent Korkmaz, Fatih Akyel, Alpay Ozalan, Tugay Kerimoglu, Yildiray Basturk (Ilhan Mansiz, 90), Ergun Penbe, Hakan Unsal, Umit Davala (Nihat Kahveci, 74), Hasan Sas (Tayfur Havutku, 85), Hakan Sukur.

Arbitro: Pierluigi Collina, Italia.  

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