- Amenazante después de eliminar a Italia
Edgard Tijerino M. [email protected]
Ahí tienen la cabeza del fútbol italiano, colgada de un árbol frente al Estadio de Daejeon, en Korea… Un campeón más, “decapitado” por la agilidad, consistencia, vitalidad, atrevimiento y fe capaz de mover montañas, de ese equipo coreano que el holandés Guus Hiddink, ha transformado exitosamente en muy difícil de vencer, capaz de saltar de sorpresa en sorpresa hasta agotar nuestra capacidad de asombro.
Después del gol de oro –de la muerte para Italia-, logrado por Jung Hwan Ahn con un certero cabezazo en el minuto 117, para el 2-1 definitivo, seguramente Christian Vieri se sentía tan culpable como Caín.
¿ESTABA ESCRITO?
Él tuvo en su botín derecho, a quemarropa, con el arquero Lee Won Jae tan desamparado como nuestro pueblo frente a estas tarifas agobiantes de los servicios básicos, la gran posibilidad de quebrar en el último suspiro, el empate 1-1 obtenido por Seol Ki Hyeon en el minuto 88, aprovechando la desorientación de la defensa “azurri”… ¿Cómo fue posible que entrando al área chica, con toda la cabaña a su disposición, Vieri elevara esa pelota hacia las nubes?… “Estaba escrito”, diría Demóstenes, como la puñalada de Bruto a Julio César.
Cierto, Bufón salvó posteriormente una aguda dificultad fabricada por Cha Jul Ri, pero el gol de Vieri, hubiera sido “rompe-corazones” con el partido esfumándose.
En el tiempo extra, la expulsión de Totti por una tonta simulación que permitió le aplicaran una segunda tarjeta amarilla, dejó a Italia con 10 hombres, cojeando y jadeando, deseando llegar a los penales pese a la montaña de malos recuerdos que Italia tiene de ese tipo de definiciones.
Cuando el cabezazo de Jung Hwan provocó una nueva caída del Imperio Romano, el desesperado Trapattoni le gritó a Jung Hwan, el delantero de 26 años que desde hace dos temporadas juega para el Peruggia, y naturalmente, se ha pulido en el fútbol italiano, “¿Tu también hijo nuestro?”
UNA MALA SEÑAL
En el inicio del juego, Corea vio malograrse una estupenda oportunidad a los 4 minutos, cuando el mismo Jung Hwan, no pudo “fusilar” a Buffon desde los 12 pasos, cobrando una falta de Panucci sobre Seol Ki Hyeon… El disparo fue bajo y hacia la derecha del arquero que reaccionó con prontitud, como una pantera, se estiró lo suficiente y realizó la atajada.
¡Que valor psicológico tenía eso para estimular a los italianos y debilitar emocionalmente a los coreanos!… Y sobre todo, valor numérico, porque el probable 1-0 a favor de Corea, había sido borrado.
QUEDAN TRES
En los cuartos de final, sobreviven tres de los siete equipos que han ganado Copas del Mundo: Alemania, Inglaterra y Brasil… Como estos dos últimos se enfrentará, hay uno garantizado para avanzar a las semifinales.
Corea, rival de España en los cuartos de final del Mundial, logró un empate a dos goles en el último enfrentamiento oficial de ambos equipos, disputado el 17 de junio en Dallas y correspondiente a la primera fase de Estados Unidos ’94.
El gol que marcó el italiano Christian Vieri y adelantó momentáneamente a su equipo en los octavos de final contra Corea del Sur, se convirtió en el 1,900 de la historia de esta competición que se inició en Uruguay en 1930.
Guus Hiddink, entrenador holandés de Corea, afirmó que hace dos meses ni se hubiera imaginado que su equipo alcanzaría los cuartos de final. “Desde hace tres meses hemos trabajado muy duro. Una de las cosas que más tengo que agradecer a los jugadores es que hayan mantenido la fe, pero también que tácticamente han aprendido mucho en las últimas semanas.
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