Sven Goran Eriksson.

Enterrador de las tradiciones británicas

Jesús AlcaideEl Mundo ESPAÑA.- Los puristas se echaron las manos a la cabeza. No era posible que Inglaterra, la cuna del fútbol, la encargada de mantener esencias y tradiciones, pusiera a su selección nacional bajo el mando de un sueco. “Esto es el final. Ver a los jugadores ingleses dirigidos por un tipo que procede […]

Jesús AlcaideEl Mundo

ESPAÑA.- Los puristas se echaron las manos a la cabeza. No era posible que Inglaterra, la cuna del fútbol, la encargada de mantener esencias y tradiciones, pusiera a su selección nacional bajo el mando de un sueco.

“Esto es el final. Ver a los jugadores ingleses dirigidos por un tipo que procede de un país en el que sólo hay esquiadores, es intolerable”, se leyó en alguno de los tabloides que consideró la llegada de Sven Goran Eriksson como una humillación nacional. Sólo con un argentino en el banquillo se habría atraído más polémica.

Y sin embargo, el invento ha funcionado. El esquiador ha roto una trayectoria errática que vivió su punto culminante con la eliminación en la primera fase de la Eurocopa y una derrota en Wembley ante Alemania.

Kevin Keegan, un mito poco predispuesto a devanarse los sesos, dejó el puesto a su antítesis. Eriksson es un metódico, un fanático del orden que incluso ha desterrado las habituales celebraciones de la selección que ineludiblemente acababan con borracheras, destrozos y una imagen seriamente dañada.

El sueco se estrenó con un 3-0 a España y dirigió el ya histórico 1-5 ante Alemania. Esos resultados despejaron unas dudas inapropiadas para el palmarés de un hombre que había ganado Ligas en Portugal, Suecia e Italia, donde se forjó una carrera de ganador impenitente.

Como jugador apenas alcanzó la Segunda División en su país, pero desde los banquillos se catapultó hasta un pedestal que lo sitúa a la altura de los más grandes.

De hecho, la prensa ya no le discute y sus únicos problemas con los periodistas nacieron a raíz de una supuesta relación con una explosiva presentadora de televisión, Ulrika Jonsson. Apareció en las portadas de las revistas del corazón formando un triángulo con su actual compañera sentimental, la italiana Nancy dell Ollio, con la que finalmente se quedó.

Nada le ha apartado de la preparación para un Mundial en el que Inglaterra se ha descubierto como un bloque calculador, ordenado en defensa y mortal a la contra, una imagen que no casa con la habitual de un fútbol que hasta ahora pecaba de pardillo. El sueco ha dado la vuelta a las tradiciones y avisa: “Podemos jugar mejor”.  

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