Zacarías Chamorro [email protected]
Quiero referirme al editorial de LA PRENSA del 14 de junio titulado “Condenados a negociar y acordar”. Considero que documentaron con fechas las veces que Nicaragua ha tenido la oportunidad de impulsarse y hacer algo por sí misma y no la ha hecho.
Hay razón para ser pesimistas porque Nicaragua sigue enterrándose más en la miseria, en la desesperación, y se hace necesario que el Jefe del Ejecutivo negocie con los partidos políticos. Y el país sea gobernable sin AA en medio.
De hecho, varios de nosotros en el foro cibernético sostenemos que don Enrique pudiese sentirse por “arriba” de los políticos y verse superior a ellos. Esto sería un error.
También él se ve como el CEO del país, pero Nicaragua es un Estado y no una corporación. El mismo Jack Welsh, cerebro y ex-CEO estrella de General Electric, confesó que él no sería político porque no es lo mismo manejar una empresa en donde todos le tienen que obedecer, a ser político y gobernar por consenso.
El editorial recoge estos dos aspectos de una manera completa. Nicaragua parece sufrir de la maldición de Sísifo, y dos: don Enrique debe negociar (no pactar) con los partidos de la AN. Esto lo venimos diciendo hace rato, pero parece que a don Enrique —que ha sido asesorado de una manera pésima por la gente que él escucha— lo tienen convencido de que él con el Cosep, la Amcham y la Embusa tiene más que suficiente para gobernar. La verdad es que él tiene que apoyarse en el marco institucional-político del país aunque estas personas —tal como lo dicen en LA PRENSA— no sean los más idóneos.