- Nicaragua continuará siendo presa de los incrementos de energía, debido a la dependencia de la generación a base de petróleo existente, que hará que los precios de la electricidad sean revisados anualmente hasta 2005. Esto hace que los precios internacionales del petróleo
determinen si hay un nuevo
incremento de las tarifas de energía, o no, en enero de 2003. De bajar los precios, según el presidente de la
Comisión Nacional de Emergía, Raúl Solórzano, es posible que Unión Fenosa tenga que devolver, vía tarifa, lo que creyó que pagaría de más, eso significaría un ajuste a favor de los usuarios.
Noel Hernández Ramos [email protected]
La amenaza de un incremento eléctrico aún es latente en Nicaragua. Durante los próximos seis meses las variaciones en el precio internacional del petróleo definirán si los nicaragüenses tendrán o no un nuevo incremento a partir de enero del próximo año.
Esta realidad hizo que el gobierno anunciara una nueva política energética para promover inversiones, en el corto plazo, en el campo de la generación de energías renovables, las cuales no dependen del petróleo.
Raúl Solórzano, Presidente de la Comisión Nacional de la Energía (CNE), expresó que las tarifas estarán sujetas a revisión por lo menos durante este año y los dos siguientes.
“Tenemos que comprender que el pliego tarifario tenía una duración de cinco años. Comenzó en octubre de 2000 y se vence en diciembre de 2004. Ese pliego dice: éstas son las condiciones tarifarias bajo las cuales se calcula la tarifa, pero tiene revisiones que se hacen, en esos cinco años”, expresó Solórzano.
Una las revisiones programadas, según el pliego tarifario 2000-2001 y 2000-2005, aprobado por el Instituto Nicaragüense de Energía (INE) se venía realizando desde noviembre del año pasado, para ajustar las tarifas que se aplicarán durante 2002.
La falta de un consenso entre el INE y Unión Fenosa, sobre cuánto debía ser el ajuste, elevó la negociación ante el gobierno central y la CNE, logrando que Unión Fenosa desistiera de solicitar un incremento general del 31.4 por ciento, a cambio de incrementos del 5 por ciento, 8.31 por ciento y 10 por ciento para los distintos usuarios de la energía.
PETRÓLEO MARCA LA PAUTA
La aprobación del incremento eléctrico significa un “borrón y cuenta nueva” para calcular las tarifas eléctricas de 2003, porque si los cálculos sobre cuánto pagará Unión Fenosa por la compra de energía son estables, no habrá alza; si es más, deben aumentar, pero si es menos de lo previsto deben bajar.
Solórzano explicó que uno de los elementos que inciden en las tarifas eléctricas son las proyecciones de cálculo de cuánto va a pagar la empresa distribuidora Unión Fenosa (Disnorte-Dissur), por la compra de energía contratada, la cual se genera en un 90 por ciento, a base petróleo.
Cuando la generación térmica eleva sus precios, por el alto costo del petróleo, produce algo que afecta a los distribuidores que se denomina: costos acumulados de desvío. Esto hizo que Unión Fenosa reclamara al gobierno el reconocimiento de 12 millones de dólares, que no tenía previsto gastar por la compra de energía.
Según Solórzano, las revisiones anuales de las tarifas tienen por objetivo calcular cuánto va a pagar la empresa eléctrica de distribución al siguiente año, por la compra de energía, lo cual puede ser más o menos.
NUEVA REVISIÓN EN NOVIEMBRE
Explicó que el incremento promedio del 8.31 por ciento, que se aprobó en las tarifas, “implica los precios de petróleo actuales, el crecimiento de la demanda que tenemos y la forma que está funcionando el mercado”.
“Entonces eso se echa a andar ahora y en diciembre, casi en noviembre, hay que empezar a revisar (las tarifas) para ver cómo salió, pero tenemos mucha confianza de que lo que se estableció (en tarifas) se parece mucho a lo que vamos a tener; entonces no va a haber un cambio de tarifa sensible en diciembre”, sostuvo.
No obstante, explicó que inclusive la revisión puede dar como resultado que las tarifas bajen si los precios del petróleo bajan.
REESTRUCTURACIÓN DE TARIFAS SUSPENDIDA
La normativa de tarifas establecía una revisión de la estructura tarifaria, que es la manera en cómo se distribuye y a quién se le cobra el aumento, ya que implica una reclasificación de los clientes de Unión Fenosa.
La reestructuración “significaba que sea cual fuere la tarifa, se cargaría mucho más fuerte a los más pobres, a quienes se les hubiera aumentado en vez de 8.31 (promedio aprobado) hasta en un 25 por ciento”, explicó Raúl Solórzano, Presidente de la Comisión Nacional de Energía
“Nosotros tenemos un sistema en el cual se ha venido dando subsidios muy fuertes a todas las personas que consumen poco, el pliego tenía el mandato de decir: quítese una parte de ese subsidio y vayamos quitándolos hasta que lleguemos en el año quinto a que no haya subsidio de uno contra otro”, dijo.
En ese sentido expresó que para el gobierno era inaceptable balancear la tarifa afectando a los más pobres del país; por esa razón no se ejecutó la reestructuración
Sin embargo, Solórzano admitió que las revisiones tarifarias asumidas en el pliego tarifario continuarán.
“Es una decisión política del gobierno no hacer la reestructuración del formato tarifario y esperar hasta que las condiciones se mejoren en el país, y más bien hacer un poquito más de subsidio a los pobres”, dijo.
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