- Se presume que sea del menor que se ahogó el lunes pasado
Iván Olivares Bonillay Giselle Alemán [email protected]
Seis días después de que el adolescente José Esteban Rodríguez Flores desapareciera en las sucias aguas del Lago Xolotlán, un cuerpo salió a flote la noche de ayer, a unos 300 metros al este del sitio en que desemboca el cauce donde aquel fue visto con vida por última vez.
El cuerpo de un menor fue visto flotando en las aguas del lago por tres tortugueros que se encontraban en la zona poco después de las seis de la tarde, quienes se dieron a la tarea de llevar el cadáver hasta la orilla.
Al momento del hallazgo, el cadáver llevaba puesta una camiseta negra, pantalones jeans azules, y estaba descalzo. Los bomberos llegaron al lugar 15 minutos después de que un vecino de la zona les alertara sobre lo que estaba pasando.
ESFUERZO INÚTIL
El lunes pasado, a pesar de la rápida movilización de varias unidades de la Dirección General de Bomberos, las fuertes corrientes causadas por las lluvias de ese día, cobraron la vida del muchacho que era originario de Estelí. Su madre, doña Ada María Tórrez Suazo, dijo que su hijo se le había venido varias veces a Managua, al parecer ilusionado por el ritmo de vida de la capital.
Aunque inicialmente se especuló con la posibilidad de que el adolescente se dedicara a oler pega, su madre rechazó esa posibilidad. Los testigos dijeron que el menor cayó al cauce de forma accidental, y aunque centenares de personas lo vieron pasar, incluyendo un camarógrafo del Canal 8, la violencia de las aguas acabó pronto con su vida, haciendo fracasar los esfuerzos por salvarlo.
Desde entonces, los bomberos han buscado el cadáver durante varios días en las cercanías del sitio donde el cuerpo ingresó a las aguas del Xolotlán. Con el hallazgo de anoche, sólo queda esperar el dictamen de los forenses del Instituto de Medicina Legal, para saber si se termina la angustia de la familia de el adolescente José Esteban, que no sabe qué pasó con su deudo, y comienza la cruel certeza de saber que se ha ido para siempre.
(Con la colaboración de William Briones)