- Generalmente negros, de greñas largas y enmarañadas, los rastafari son la protesta de una raza que se considera esclavizada con cadenas invisibles. “Somos puros de corazón”, reclama uno, contrario a la imagen que la sociedad tiene de ellos: vagos, sucios, drogadictos y delincuentes. Bob Marley, según los ‘rasta’, es el último profeta que vino a la tierra.
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Sus hábitos son variados, pues mientras algunos deambulan por las calles sin oficio ni rumbo fijo, más interesados en obtener algo para tomar licor o conseguir una tila de marihuana, hay también los que trabajan responsablemente y se preocupan de su imagen. Y aunque no están organizados, ni se reúnen para meditar sobre su posición frente a la vida, al menos coinciden en que ésta es una expresión de protesta contra los valores de la cultura dominante, a la que se oponen por considerarla opresiva contra la raza negra. También existen “seguidores”, que usan el pelo largo en trenzas sólo por moda o sentirse diferente a los demás, pero que en el fondo ni siquiera saben por qué. También existen los que se sienten militantes de una causa justa, que reivindican con su posición, a toda su raza.
Uno de ellos es Charlie D´León, quien a sus 32 años lleva diez cultivando su melena sin conocer el peine.
Después de un profundo sorbo al cigarro, Charlie exhala lentamente el humo mientras declara: “El ‘rasta’ es una costumbre de nuestros antepasados, desde tiempos de la esclavitud de los negros. Yo no quiero andar como el sistema quiere que ande, con cadenas que me obliguen a hacer lo que el sistema quiere que haga. Es parte de nuestra cultura y al sistema no le gustan nuestras tradiciones porque para ellos (el sistema) es como una ofensa”, afirma Charlie.
Pero quizás una de las mayores quejas contra estas personas es el mal aspecto que algunos presentan, por eso Charlie dice: “Hay gente que cree que los ‘rasta’ son delincuentes, pero los ‘rasta’ son las personas más pasivas que hay en el mundo. El ‘rasta’ es una persona muy creyente en el Todopoderoso, porque el que no cree en el Todopoderoso no es nada”.
A pesar de su gran melena, Charlie dice que su pelo no pesa porque “ninguna parte del cuerpo pesa, lo único que pesa es algo que uno anda en el cuerpo, a mí no me pesa ni me estorba mi pelo porque representa a mis antepasados”. Charlie opina que el último profeta que vino a la tierra fue Bob Marley.
LARGO PREO LAVADO
Por su parte, Orlando Bryan, de 38 años, dueño de una melena de seis años, dijo que en esta ciudad existen muchos seguidores del rastafarismo, pero que algunos lo hacen sólo porque ven a otras personas que se dejan crecer el pelo pero, no son ‘rasta’ de corazón. “A mí me gusta dejarme crecer el pelo, no peinarlo, pero no mantenerlo sucio, sino lavado, que la trenza se sienta bien”, afirmó Bryan.
Para Orlando, que sólo se ha cortado el pelo dos veces en los últimos trece años, mantener la tradición del pelo largo ya le ha traído algunos problemas cuando reconoce que ha sido objeto de discriminación. “Alguna gente cuando ve un ‘rasta’ dice: ¡Marihuanero, drogadicto, vago, delincuente! Pero nuestra misma gente echa de ver quién es el delincuente, quien es el vago. Lo que pasa es que hay que conocer bien, en vez de criticar por nada”, expresó Bryan.
En cambio, Chevrin Garth Antonio, de 30 años, que vive en Laguna de Perlas, es un reconocido ‘rasta’ no sólo por su melena de siete años, sino por su posición en defensa de las tradiciones y la filosofía que profesan los seguidores de esta cultura a través del programa “Root and Culture”, que transmite todos los sábados de 4:00 a 6:00 p.m. en la radio local “Caribean Pearl”.
Chevrin regresó hace tres años de la isla San Andrés, donde estuvo 13 años trabajando en la construcción. Fue en aquella isla ubicada en el mar territorial de Nicaragua y ocupada por Colombia que Garth se inició en el conocimiento de la vida ‘rasta’ a través de un amigo.
“La gente tiene un concepto que el ‘rasta’ es algo nuevo, pero es algo antiguo, que habla del principio, desde Adán, que fue el primer ‘rasta’ en la tierra porque él vivió en la selva rodeado de animales, en tiempos cuando no había nada material, ni tijera ni peine, por eso el pelo crecía y se enredaba, es algo bíblico”, sostiene Chevrin.
EL CABELLO NO HACE AL ‘RASTA’
Según Garth, uno puede tener el cabello ‘rasta’, pero puede ser falso, porque el ‘rasta’ tiene que luchar cada momento para estar seguro de los pasos que da en la vida, pero también “puede ser un ‘rasta’ sin cabello, porque es el comportamiento lo que hace a un ‘rasta’. Él tiene su ideología, cree que Dios estuvo en la tierra físicamente en carne y hueso, como humano, como su hijo, pero su hijo es el mismo Dios”, afirma Chevrin.
En opinión de Chevrin, Dios reencarnó en el emperador de Etiopía, Ras Tafari Makonen, que en 1930 fue coronado como Rey de Reyes y tomó el nombre de Haile Selassie (poder de la trinidad), cuya misión era liberar de la esclavitud a los negros, luchar hasta el día que no haya discriminación por el color de la piel y que todos tengan iguales derechos.
Pero Garth se lamenta: “Ahora no estamos con cadenas en el cuerpo y la gente cree que estamos libres, pero las cadenas están en nuestras mentes y allí es donde nos controlan. El sistema ha creado leyes de opresión para controlar la vida de todos, los africanos vivían la ley de Dios, el Creador, la ley correcta que fue escrita por la mano de Dios, que dice que todos somos iguales y que nadie tiene más derechos que otro”, explicó Chevrin.
Rechazando las acusaciones que se hacen sobre la mala higiene y presentación de algunos rastafari, Garth es claro en condenar ese comportamiento: “El ‘rasta’ de corazón es puro, se mantiene normalmente limpio, se lava el cabello periódicamente, de vez en cuando con champú, rinse y otros cosas olorosas, contrario a los que andan en droga, que no se preocupan por su personalidad, no se bañan ni se cambian”, concluyó Chevrin.
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