Edgard Tijerino M. [email protected]
¿Escuchan el doblar de esas campanas?… Es por Francia… El equipo que nos maravilló hace cuatro años con 9 goles en sus tres primeros juegos correspondientes a la primera etapa, y que cerró espectacularmente goleando 3-0 al Brasil de Ronaldo, ofreciendo un fútbol resplandeciente, de poesía pura, de inspiración divina y seductora, de aplastante superioridad, se hundió aparatosamente.
Vencida 2-0 por Dinamarca, Francia se fue avergonzada de ésta Copa del Mundo que se convirtió rápidamente, y sigue siendo, una inagotable caja de sorpresas.
Fue una terrible agonía para los hombres de Lamerre, batallando dramáticamente contra reloj, expuestos en todo momento al contragolpe de los daneses que, colocados conveniente para aplicar el anticipo y los cierres oportunos, frente a la desesperación natural que espoleaba a los franceses, supieron esperar las oportunidades favorables y aprovecharlas para asestar dos estocadas.
El regreso de Zidane a la trinchera no tuvo un gran significado… Trotando más que corriendo, utilizando el toque de primera intención como su principal recurso para evitar colisiones peligrosos, sin la vitalidad y la velocidad necesarias para el acompañamiento, los desmarques, la búsqueda de ángulos de tiro y el retorno, como recientemente lo hizo con el Real Madrid en la final de la Copa UEFA, el extraordinario jugador no fue incidente pese al excedente de esfuerzo que colocó sobre el tapete del Munhak Stadium en Corea.
A ratos, vi a Zidane tratado de huir de agitaciones y turbulencias, pálido como un fantasma, con sus pasos envueltos en telarañas y sus esperanzas rotas, mientras el juego se precipitaba hacia su final.
El gol de Rommendahl a los 22 minutos, concretando un preciso y fulminante contragolpe, era suficiente para “matar” a Francia, pero Tomasson, en otra jugada de corte parecido, asestó el tiro de gracia a los 67… En ese momento, en todo Francia, el viento que soplaba por los Campos Elíseos y pasaba por el Palacio de los Inválidos, tenía “olor” a Apocalipsis.
Ha sido esta Copa, un largo calvario para Francia, calificado previamente y sin discusión, como el mejor equipo del mundo… La pérdida anticipada de Pires por lesión, la distorsión muscular sufrida por Zidane en su mulso izquierdo durante un juego de fogueo contra Corea, la expulsión de Thierry Henry en una jugada que debió ser sencilla y que dejó a Lamerre con un hombre menos frente a Uruguay desde el minuto 25, la pérdida de respeto después de la inesperada derrota con Senegal, y la fatiga mental al sentirse con la soga al cuello y de espaldas a la pared, fue demasiada carga para Francia.
Ir en busca de un victoria con dos goles de ventaja por lo menos, resultó misión imposible para un equipo sin goles en dos juegos… Y cuando el gol de Rommendahl, necesitaban marcar tres en tiempo y medio, con Zidane derritiéndose y sin Henry.
Ah, si los disparos de Desailly y Trezeguet no los devuelven la escuadra y el horizontal, si Wiltord no se hubiera caído malogrando una brillante posibilidad, si Zidane hubiese podido disponer de la energía necesaria en la opción del cabezazo y en aquella penetración por la izquierda durante la cual terminó enredándose y aterrizando, Francia podía haber peleado mejor, no quedado reducida a toques, triangulaciones y centros, inutilizados por una defensa danesa firme y bien ubicada.
Es extraño y cruel… Cierro los ojos y respiro lentamente ante del muerte de uno de los grandes de la Copa, del más grande, del favorito de la mayoría… De pronto, ellos estaban en un lugar sin futuro en el cual, nunca sale el sol: el valle de los eliminados.
TIEMPO DE LLORAR
El “No merecíamos clasificar”, dicho por el entrenador francés Roger Lamerre, es una admisión de la inutilidad del equipo, que tuvo más hombres en el All Star de la última Copa… En esta ocasión, sólo se vieron ligeros destellos, ocasionalmente.
“Quizás nos creímos mejores y más fuertes de lo que somos”, dijo Liliam Thuram, el defensa del Juventus de 30 años… Además de los factores adversos conocidos, ¿Fueron víctimas de la arrogancia los franceses?… “Quedar fuera sin goles y sólo un punto, es aberrante, trágico”, agregó Thuram.
Por su parte, Zidane manifestó: “Estoy desilusionado. Nunca pensé que seríamos eliminados en la primera fase”… Y lo más grave para él, fue estar como espectador desde el banco, sin posibilidad de contribuir… El posible mejor jugador del mundo, salió de la Copa hecho astillas emocional y físicamente.
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