Recluidos y olvidados por su vejez

Su envejecido rostro refleja una tristeza profunda, dolor y angustia. A sus casi 100 años de edad, en su retorno a la “niñez avanzada”, fue sometida a ultrajes por familiares de su marido. Ahora, al menos sobrevive en el Asilo de Ancianos “Padre Miguel Gonfia Lazari”, de Juigalpa. Mercedes SequeiraCORRESPONSAL/[email protected] La anciana de iniciales MCS, […]

  • Su envejecido rostro refleja una tristeza profunda, dolor y angustia. A sus casi 100 años de edad, en su retorno a la “niñez avanzada”, fue sometida a ultrajes por familiares de su marido. Ahora, al menos sobrevive en el Asilo de
    Ancianos “Padre Miguel Gonfia Lazari”, de Juigalpa.

Mercedes SequeiraCORRESPONSAL/[email protected]

La anciana de iniciales MCS, es una de los 21 viejitos y viejitas que, por su incapacidad y los años que cargan “a tuto”, se encuentran recluidos en el Asilo de Ancianos “Padre Miguel Gonfia Lazari.

MCS dice que no recuerda quién la llevó al asilo, pero sí reconoce que fue por caso de emergencia, ya que fue abusada sexualmente por los hermanos Roberto y Sebastián Núñez Gutiérrez, de 19 y 18 años respectivamente, quienes guardan prisión en el Sistema Penitenciario de Cuisalá.

Sobre ese abominable hecho dice secamente: “son gente que les gusta ser atrevida”.

Relató que además de ser agredida sexualmente por los violadores, también fue corrida de su trabajo de ama de casa. Sobre ello refiere que laboraba en una finca para la familia de apellido Martínez.

Cada anciano tiene su historia, algunas son más dolorosas, otras como que resultan más pasajeras, pero las 21 personas se consuelan y se motivan entre sí. Recluidos y olvidados, muchos de ellos(as) por sus familiares, a quienes entregaron lo mejor de su vida.

En el Asilo de Ancianos “Padre Miguel Gonfia Lazari”, ubicado sobre la carretera al Rama, los 21 viejitos reciben protección, amor y cariño por parte de los trabajadores y de la directiva, encabezada por doña Dijana Blandino de Howay, quien ha estado al frente del centro desde su fundación.

Sin embargo, a pesar de las condiciones que reciben estos adultos mayores, el asilo enfrenta serios problemas económicos para la compra de medicinas e incluso para la alimentación.

Doña Celia Reyes, con nueve años de administrar el centro, explicó las dificultades que atraviesa para su manutención, por lo que buscan ayuda del pueblo. Lo importante es que “no dejamos morir a nadie en caso de alguna necesidad emergente”, atinó a decir.

Reyes explicó que la mayor parte de las veces consiguen ayuda con gente piadosa, pero “si el familiar del anciano puede apoyar, nosotros le pedimos que ayude”, insistió. En la atención le dan prioridad a aquellos viejitos que no tienen familia y en caso que tengan se estudia la situación”, manifestó.

Reyes informó que el Ministerio de la Familia (Mifamilia) y la Alcaldía apoyan al asilo aportando 1,000 córdobas cada uno, cuyos fondos son utilizados para la compra de alimentos, pero no les da abasto, “el centro es costoso”, aseguró la funcionaria. Dijo que el servicio de energía es pagado por el administrador de la hermandad y la energía del pozo de agua potable es costeado por la Alcaldía.

Cáritas también colabora con aceite, harina, cereal y leche, pero no saben hasta cuándo les va a durar ese apoyo.

“Los adultos mayores tienen una alimentación balanceada: comen arroz aguado, pollo, carne molida. Algo que sea suave por la edad”, añade.

Reyes insistió en la urgencia que tienen para la compra de medicinas, porque están en cero, ya que el Silais no los abastece desde diciembre del año pasado.

“Fuimos donde un cardiólogo, que por medio de un enfermero conseguimos muestras médicas y con eso estamos resolviendo un poco”, afirmó la administradora del asilo.

Un problema higiénico-sanitario que enfrenta el asilo es la proliferación de moscas que se ha desatado, por la ubicación del basurero cercano al centro y por las consecuencias generadas por un trillo de arroz y también una quesera.

PIDE AYUDA A PRIMERA DAMA

Celia Reyes, administradora de asilo de Juigalpa, refirió que para la manutención pidió ayuda a la Primera Dama de la República, doña Lila T. Abaunza de Bolaños, a través de una misiva. “Tenemos confianza en Dios en que nos va a ayudar, vamos a esperar”, confió la funcionaria.

DIFÍCIL ADAPTACIÓN

El viejito Manuel Duarte Enríquez, de 89 años, dijo sentirse inconforme en el asilo porque está acostumbrado a andar en la calle tomando licor, ya que desde la edad de los 12 años se inició en el vicio. Pese a su acostumbrada vida, ya tiene tres años de estar recluido en el centro.

Refiere que en su caso cuenta con el apoyo de familiares que le brindan, por ejemplo, medicamentos cuando tiene necesidad, pues tiene problemas de próstata. Según el enfermero, se brinda atención a los 21 adultos mayores, y no es posible operar a don Manuel por la edad.

El centro fue fundado hace 9 años por el padre Miguel Gonfia Lazari” (q.e.p.d.). A raíz del deceso de este sacerdote franciscano progresista, se organizó una directiva encabezada por doña Dijana Blandino de Howay, Ada Francis Rizo, Nidia de Sierra, entre otras personalidades juigalpinas.

La capacidad del asilo es para 40 ancianos. Su construcción fue posible por el fallecido padre Gonfía Lazari, con el apoyo de organismos internacionales como el Vínculo La Haya, Holanda.  

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