María Esther Callejas, habitante de la Colonia “Casimiro Sotelo”, explica el peligro que para ella y sus vecinos representa este gigantesco ceibo que ya causó daños en su casa.

Vecinos temen a ceibón centenario

Pidieron permiso para cortarlo pero les dijeron que no Juan Rodríguez [email protected] “Nosotros habíamos advertido al Marena que ese ceibón nos iba caer encima, en efecto, ayer en horas de la madrugada se desprendió una pesada rama de unos nueve metros de largo, y destruyó parcialmente nuestra vivienda”, lamentó María Callejas de Zúñiga, vecina de […]

  • Pidieron permiso para cortarlo pero les dijeron que no

Juan Rodríguez [email protected]

“Nosotros habíamos advertido al Marena que ese ceibón nos iba caer encima, en efecto, ayer en horas de la madrugada se desprendió una pesada rama de unos nueve metros de largo, y destruyó parcialmente nuestra vivienda”, lamentó María Callejas de Zúñiga, vecina de la colonia Casimiro Sotelo, en Managua.

Callejas explicó que el ceibo, ubicado de donde fue la Embotelladora Pepsi cuadra y media al sur, es una amenaza latente para los habitantes del sector.

“Este árbol tiene su corazón hueco, las lluvias y los vientos pueden desplomarlo de un momento a otro. La madrugada de ayer lunes, sin estar lloviendo, una gigantesca rama se desplomó cayendo sobre una parte de la casa donde gracias a Dios no estaban los dormitorios”, precisó.

Aseguró que varios habitantes de esta colonia se personaron meses atrás a las oficinas del Ministerio del Ambiente y Recursos Naturales, para pedir que cortaran el ceibón o que les permitieran botarlo, pero les dijeron que no, porque es una “reliquia y un tesoro forestal del país”.

NADIE LOS ESCUCHA

Soralina Zúñiga, también moradora del lugar, se refirió en iguales términos, y denunció que ellos llamaron pidiendo ayuda a la Defensa Civil ese mismo día, pero no hubo asistencia.

“Estos señores ni siquiera valoraron nuestras súplicas y vinieron a ver cuál era la situación. Nosotros creíamos que él árbol se desplomaría todo, pero no ha ocurrido todavía gracias a Dios”, advirtió la mujer.

Unas ocho viviendas están amenazadas de ser aplastadas por el gigantesco ceibón, lo que pone en peligro la vida de decenas de personas. “¿Quién decide por la suerte de nosotros, peor aún, por nuestras vidas?”, preguntaron los afectados.  

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