Jomo Sono, técnico de la selección sudafricana.

Sono, un personaje

ULSAN, COREA DEL SUR.- Ya había entrado en la historia del fútbol de Sudáfrica, pero Jomo Sono, el hombre que sustituyó en el banquillo al portugués Carlos Queiroz, volvió a sorprender y la noche del sábado se marchó a la cama con la satisfacción de ser el primer seleccionador sudafricano en ganar un partido en […]

ULSAN, COREA DEL SUR.- Ya había entrado en la historia del fútbol de Sudáfrica, pero Jomo Sono, el hombre que sustituyó en el banquillo al portugués Carlos Queiroz, volvió a sorprender y la noche del sábado se marchó a la cama con la satisfacción de ser el primer seleccionador sudafricano en ganar un partido en la fase final de un Mundial.

Sudáfrica superó 1-0 a Eslovenia.

Considerado un ídolo deportivo de Sudáfrica, Sono se caracteriza por su vitalidad y buen humor. Es un caso aparte en el mundo de los entrenadores. Por ejemplo, no dudó en declarar que es partidario de permitir las relaciones sexuales dentro de la concentración y de no imponer normas estrictas.

Declarado abiertamente amigo de los futbolistas, su laxitud le sirvió inicialmente para granjearse la simpatía de los jugadores, quienes le han devuelto la confianza.

El ex céltico McCarthy dijo que en los entrenamientos los jugadores se quitan los nervios cantando y comentó que, de lograr una victoria en el Mundial, el entrenador les dejaría organizar una fiesta nocturna en las calles de la ciudad donde se produjera. Ayer tembló Daegu.

Sono ya hizo historia como futbolista al compartir vestuario con Pelé en el Cosmos de Nueva York.

Y sorprendió a todos cuando el día de su boda abandonó a su novia durante unos minutos, suficientes para acercarse al estadio y ayudar a su equipo, que iba perdiendo.

Cuando se retiró, compró un club en su país, pero la fama volvió a él a través de su selección nacional.  

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