El caso Garrincha

Edgard Tijerino M. [email protected] Ah, si Tierry Henry tuviera detrás a un hombre como Joao Havelange, podría haber obviado la suspensión por expulsión, saltado encima del Reglamento de la FIFA, y estar funcionando en el siguiente partido… No, eso no es posible. No se puede violar en Reglamento en un punto tan claro, dirán ustedes. […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Ah, si Tierry Henry tuviera detrás a un hombre como Joao Havelange, podría haber obviado la suspensión por expulsión, saltado encima del Reglamento de la FIFA, y estar funcionando en el siguiente partido…

No, eso no es posible. No se puede violar en Reglamento en un punto tan claro, dirán ustedes. Después de una expulsión, no podes estar en el próximo partido, por lo menos… Bueno, eso es lo que supone, pero en la Copa del Mundo de 1962 realizada en Chile, el caso Garrincha fue algo especial, por obra y gracia de Havelange, como nos relata David Yallop, en su libro “¿Cómo se robaron la Copa?”, producto de una investigación como su famoso “En nombre de Dios”… Aquí les entregó lo que señala Yallop en su interesante trabajo, sobre el caso Garrincha:

EXPULSADO EN SEMIFINAL

“Ahora le tocaba a Chile jugar la semifinal contra Brasil. Chile estaba convencido que iba a ganar el campeonato. Garrincha parecía estar determinado a ganar el encuentro, incursionando a los nueve minutos en campo chileno. Desde veinte yardas envió un potente zurdazo que entró en la red del portero chileno… Privados de su sueño, los chilenos empezaron a dar patadas y codazos. Rojas se dedicaba a presionar a Garrincha, y éste no se contuvo y replicó, siendo expulsado. Posteriormente, Landa, el centro delantero chileno, también fue expulsado. Unos minutos más tarde sonó el pitazo acabando el juego… Brasil jugaría consecuentemente otra final, pero esta vez sin Pelé y sin Garrincha, que había sido expulsado y quien, más que nadie, le había dado la oportunidad a Brasil de ganar la Copa.

LO SIENTO BROTHER

Los obstáculos por superar eran enormes. Después de todo, en la primera reunión que sostuvo el Comité Organizador del campeonato Mundial se decretaron expulsiones tanto individuales como colectivas si se volvía a jugar con violencia. Patear a un adversario y ser expulsado del terreno de juego era motivo de expulsión del campeonato. Poco importaba que Garrincha estuviera respondiendo a una agresión previa. No se permitía a los jugadores vengarse. La expulsión implicaba que no podía jugar la final. Con toda probabilidad la expulsión era más severa de lo que se creía y podía acarrear una sanción a los próximos encuentros controlados por la FIFA. Entonces surgió la pregunta de sí toda la Selección de Brasil sería sancionada. En ese caso, ¿quién los iba a reemplazar en la final contra Checoslovaquia?. Seguramente que no iba a ser Chile, pues había sido derrotado por Brasil y, además, también había tenido un jugador expulsado en el mismo juego.

¿QUIÉNES SE METIERON?

Aconsejado por Havelange, el presidente de Brasil se comunicó con el Comité Disciplinario de la FIFA y le dijo que habían reconsiderar la expulsión de Garrincha. Su desapasionada petición decía que la justicia natural se pervertiría si Garrincha no jugaba la final…En el campo brasileño otros opinaban que la clave ante todo era el informe del árbitro peruano Arturo Yamazaki y del juez de línea Esteban Marino, que era el más cercano al lugar del incidente que provocó la expulsión de Garrincha. Si se les lograba persuadir de ser moderados, justos e imparciales, ellos virtualmente justificarían las acciones de Garrincha y el impase quedaría resuelto…El informe del árbitro fue blando, rayando en lo inocuo. El día de los otros descargos el juez de línea no se presentó en la sede de la FIFA en Santiago…Cuando se hizo la reunión para oír los descargos, el juez de línea estaba reunido con dos delegados brasileños en el Hotel de Santiago. Pero la declaración crucial no fue oída por el Comité…Después de la debida deliberación, el Comité se retractó de las sanciones disciplinarias que al comienzo había tomado. Apenas le llamaron la atención a Garrincha y le dijeron que podía jugar la final, al igual que el resto de la selección brasileña… Brasil derrotó 3-1 a Checoslovaquia, y Garrincha fue la pieza clave.  

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