Lennox Lewis, estrella con furia una poderosa derecha en la mandíbula de Mike Tyson, en un violento combate unificatorio.

Tyson fue borrado

Edgard Tijerino M. [email protected] Esta es la pelea que nunca imaginé… Aún considerando a Lennox Lewis lo suficientemente inteligente y versátil para aplicar las recomendaciones de Evander Holyfield, no pensé que podría borrar a Mike Tyson del ring, en la forma que lo hizo. ¿Cómo sospechar que Tyson se quedaría sin reservas físicas y con […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

Esta es la pelea que nunca imaginé… Aún considerando a Lennox Lewis lo suficientemente inteligente y versátil para aplicar las recomendaciones de Evander Holyfield, no pensé que podría borrar a Mike Tyson del ring, en la forma que lo hizo.

¿Cómo sospechar que Tyson se quedaría sin reservas físicas y con su mente en blanco tan rápidamente?… Después del tercer round, todas las intrigas que rodearon al combate en su fase previa, desaparecieron bruscamente.

¿Alguien se atrevió a considerar que Lewis terminaría peleando solo?… Con cortes en sus cejas, uno de ellos, en el lado derecho, eriza pelos por su ancho y profundidad, sangrando por la nariz, resoplando difícilmente, con la mirada perdida, los ojos sin movimiento, sus piernas agarrotadas y el corazón entumecido, Tyson ofreció una imagen próxima a lo grotesco en el octavo asalto, mientras Lewis lo golpeaba desde diferentes ángulos.

Era natural preguntarse: ¿Qué pasó con el hombre de hierro, fiero e implacable, siempre destructivo?.

Era preferible inclinarse por Lewis, pero no para una victoria tan aplastante… En el primer asalto, recibimos algunas señales sobre una posible pelea muy difícil de calibrar. Lewis se guardó su jab de izquierda y aunque conectó dos ganchos con poder, lo vimos retrocediendo sin poder utilizar su armamento, y cediendo, peligrosamente, terreno e iniciativa a Mike.

¡Eh…cuidado!, pensamos en voz alta… Tienes que ser más agresivo Lennox. Antes de saltar al centro del ring para el segundo round, Tyson recibió orientaciones sobre ejercer presión lo más intensamente posible en un intento de atemorizar a Lewis, pero el Campeón de 6 pies 5 pulgadas, con brazos tan largos como remos, comenzó a establecerse y combinar sus manos.

Si tienes un estilete, úsalo, le gritó alguien a Lennox antes del tercer asalto, y pronto estaba repitiendo su jab zurdo con la derecha amartillada, buscando espacios y ángulos favorables… Era un buen momento para que Tyson mostrara ese ímpetu que le permitió ser el más temible y dañino del boxeo mundial.

A los casi 36 años, quién fue Campeón Mundial de 20, se vio pálido como un fantasma, sin ímpetu, sin defensa, sin resistencia, sin esperanzas, y finalmente sin alma.

A la altura del sexto asalto, con las acciones desarrollándose unilateralmente, los jueces guardaron las tarjetas y los asistentes que Lewis tenía en la esquina, salieron a comprar hot dogs, con la intención de no regresar.

No, no era necesario. Desde muy temprano, todo estaba consumado. ¿Quién me iba a decir que sentiría pena por Tyson al verlo inutilizado por completo entre las cuerdas?…

SUMIDO EN LA IMPOTENCIA

Peso eso ocurrió el sábado, y recordé la frase de Carlos Fuentes “No existe presente vivo con pasado muerto”… Y es que Tyson recibió facturas de su pasado borrascoso, que lo empujó hacia la cárcel por un buen tiempo y lo mantuvo navegando entre líos.

Nadie sabía cuántas bombas le quedaban al otrora “Monstruo” del ring, pero suponíamos que las suficientes para ofrecer una pelea muy activa, violenta, con fuerte ritmo, pero para que una pelea se produzca, se necesita una pareja, y Lewis, de pronto, se vio solo y se dedicó a guantear.

El derrumbe de Tyson después de un conteo de protección, fue dramático… Encima le colocaron un cartel que decía “Aquí fue Troya”.  

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