Maryorit Guevara [email protected]
A pesar de su corta edad, los amiguitos del pequeño Tony Joel Flores Cruz no están ajenos a lo ocurrido la mañana del viernes. Todos conocen hasta el mínimo detalle de cómo encontró la muerte al tocar una cama que hacía contacto con una línea eléctrica, mientras jugaba en el patio de su casa.
Por eso y por el cariño que le tenían a Tony, a quien describen como travieso y juguetón, llegaron al cementerio municipal de Tipitapa varios de sus amiguitos del vecindario para darle, junto a sus padres y familiares, un último adiós la tarde de ayer.
UN FUERTE GOLPE
Sandra Cruz, madre del niño, cuenta que su hijo mayor, Amelki Flores, se ha desmayado más de cinco veces desde la muerte del pequeño.
Amelkis no ha parado de llorar y con razón. Él encontró a su hermano temblando y agarrado del catre, que le quitó la vida. Durante su desesperación intentó arrancarlo, pero la corriente lo sacudió, por lo que buscó a su madre, quien lo logró, pero demasiado tarde.
Sandra ahora recuerda lo que hacía cuando su hijo la llamó. “No oí nada, estaba con mi marido, atendiendo al camión de la Pepsi”, dice conteniendo el llanto y secando algunas lágrimas que rodaron por su rostro.
ENTRE LA POBREZA
La familia de Tony proviene de Wiwilí, hace dos años llegó a Tipitapa y se asentaron en el barrio Pedro Joaquín Chamorro Número 1.
Sandra Cruz y Rosa Flores (padre), buscaron trabajo y jamás lo encontraron, por lo que se arriesgaron y decidieron abrir una pequeña pulpería en el barrio, la que hasta el momento mantiene a la familia ahora compuesta por sus cuatro hijos.
Sandra relató que conseguir la caja para enterrar a Tony fue algo difícil por no tener dinero, pero amigos del vecindario se reunieron y solicitaron ayuda a la Alcaldía. Ahora, Tony descansa en su nueva morada junto al Creador.