Dr. Irving Cabezas
Felicito al señor Freddy Potoy por su comentario “Continuismo Iglesia-Estado”, publicado el 29 de mayo pasado, y lo insto a que ahonde más en esa relación anómala e irregular entre los representantes de la Iglesia Católica en Nicaragua y todos aquéllos que han sido gobernantes de nuestro país.
Es inaudito que todos los presidentes y vicepresidentes, así como los ex de estos cargos, y ministros, vices, presidentes de entes autónomos, de miembros de los diferentes poderes: Legislativo, Judicial y Electoral, lleguen a rendirle no respeto, sino que pleitesía, al cardenal Obando y Bravo.
En esto incluyo a liberales, conservadores, socialcristianos, sandinistas y demás miembros de organizaciones políticas de Nicaragua, así como a representantes de los diferentes organismos privados, sea Cámara de Comercio, de la Construcción, Cosep, etc. etc.
Nuestra Constitución Política establece claramente la separación entre la Iglesia y el Estado. Pero es un artículo que nadie respeta entre los políticos y representantes de la Empresa Privada.
Le tienen temor y horror a que el Cardenal o cualquiera de sus obispos se exprese en forma negativa de ellos. Como que si el Cardenal es el que les otorga dignidad y respeto a sí mismos.
Abogado y Notario Público nicaragüense con residencia en California, EE.UU.