Cuba en una Copa

Edgard Tijerino M. [email protected] SORPRÉNDANSE Entre los países que registran sólo una participación mundialista se cuenta a Cuba. El equipo de la isla fue una de las 16 selecciones que participó en la cita de Francia en 1938. Designada ganadora de la serie centroamericana, por renuncia de Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guayana Holandesa […]

Edgard Tijerino M. [email protected]

SORPRÉNDANSE

Entre los países que registran sólo una participación mundialista se cuenta a Cuba.

El equipo de la isla fue una de las 16 selecciones que participó en la cita de Francia en 1938.

Designada ganadora de la serie centroamericana, por renuncia de Costa Rica, El Salvador, Estados Unidos, Guayana Holandesa y México, Cuba llegó a Europa sin mayor resonancia.

Incluso se daba por descontado que Rumania, su rival en los octavos de final, no tendría problemas para eliminarla.

Pero en el cotejo disputado en Toulouse el 5 de junio, ante la sorpresa general los cubanos empataron 3-3 con los rumanos.

Debido a ello, caribeños y europeos debieron jugar cuatro días después un nuevo partido para definir el paso a los cuartos de final. Ahí la sorpresa fue mayúscula porque Cuba venció 2-1 y clasificó.

Sin embargo, el sueño isleño llegó hasta ahí porque en su siguiente encuentro los isleños cayeron por 8-0 ante Suecia.

GOLEADA ADENTRO

Para la cuarta versión de la Copa del Mundo, con sede en Brasil, solamente asistieron 13 escuadras. Por ello, la composición de las cuatro series de la primera fase fue atípica.

Dos zonas consideraron cuatro equipos cada uno, el tercero quedó con tres y el cuarto sólo con dos integrantes.

Este último grupo lo integraron Uruguay y Bolivia, por lo que el ganador de ese cotejo clasificaba inmediatamente para la liguilla final.

Los uruguayos golearon 8-0 y comenzaron así el derrotero que los coronaría con el Maracanazo.

GOLEADOR CALVO

Polonia llegó al Mundial de Alemania ’74 con el aval de haber superado en las eliminatorias a Inglaterra.

En su debut en el torneo ante Argentina llamó de inmediato la atención uno de sus delanteros.

Al principio fue por su incipiente calvicie, pero más luego mostró sus dotes futbolísticas. Se trataba de Grzgorz Lato… Y la supo aprovechar porque se convirtió en el goleador de ese campeonato con siete goles en idéntico numero de partidos.

Antes del Mundial, el calvo delantero sólo contabilizaba tres tantos en 12 cotejos por la Selección Polaca.

Con ello se convirtió en titular inamovible y jugó posteriormente en los Mundiales de 1978 y 1982.

EL MEJOR, NO GANA

Holanda deslumbró con su fútbol total en el Mundial de Alemania 1974, pero no se pudo llevar el título.

Cuatro años después tuvo su segunda oportunidad, pero tampoco pudo ganar la Copa del Mundo.

Curiosa coincidencia, ya que los tulipanes cayeron en ambas oportunidades con los países anfitriones: Alemania Federal en 1974 y Argentina en 1978… Un detalle interesante es que nueve holandeses jugaron ambas finales.

Por lo tanto, Jonbloed, Jansen, Suubier, Krol, Haan, René Van de Kerkhoff, Rep, Neekens y Rensenbrink tendrán sentimientos encontrados cuando le cuenten esta historia a sus nietos, por el hecho de jugar dos Mundiales, parecer favoritos, pero no poder alcanzar la Copa.

GOLES RÁPIDOS

El tercer gol más rápido en la historia de la Copa del Mundo, es el señalado a los 38 segundos por el francés Benard Lacombe al italiano Dino Zoff en Mar del Plata, Argentina ’78.

La segunda anotación corresponde al inglés Bryan Robson, quien demoró 27 segundos en batir al francés Jean-Luc Ettori, en Bilbao, España ’82.

El récord pertenece al checoslovaco Vaclav Masek, quien tardó 15 segundos en derrotar al mexicano Antonio Carvajar, en Viña del Mar, Chile ’62.

CABEZA DE ORO

En 1954 Hungría era la sensación futbolística producto de su excelente desempeño internacional.

Ganadores de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952, los húngaros llegaron al Mundial de Suiza 1954 con el propósito de adjudicarse la Copa Jules Rimet.

Uno de sus astros era Sandor Kocksis, virtuoso jugador cuya principal virtud futbolística era el remate de cabeza.

No en vano era conocido en el ambiente como Cabeza de Oro. Kocksis surgió en el Ferencvaros, para luego fichar en el Hoved. En el Mundial suizo fue líder con 11 goles, pero ese esfuerzo no sirvió para que su país se llevara el título… Hungría perdió 3-2 la final en Alemania.

Tras la invasión soviética a territorio húngaro, en 1956, Kocksis abandonó su país para tener una breve estancia en Suiza y de ahí trasladarse a España donde jugó en el Barcelona.  

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