En el pasado recibieron maltrato y desconsuelo, ahora estos niños tienen amor, alivio y muchas esperanzas de un buen futuro.

Niñez disfruta de felicidad en el Hogar de Gloria

Tener fe en Jesús ha sanado profundas heridas en sus corazones. Son seres pequeños que cargan, en sus frágiles vidas, pesadas cargas dejadas por el abandono, el maltrato y el abuso de sus propios padres. La respuesta de personas generosas llegó para darles la mano y transformar sus vidas, en el Hogar de Gloria, en […]

  • Tener fe en Jesús ha sanado profundas heridas en sus corazones. Son seres pequeños que cargan, en sus frágiles vidas, pesadas cargas dejadas por el abandono, el maltrato y el abuso de sus propios padres. La respuesta de personas generosas llegó para darles la mano y transformar sus vidas, en el Hogar de Gloria, en Jinotepe

Lucía Vargas C.CORRESPONSAL /[email protected]

El silencio de la tarde sólo deja escuchar una tierna voz que pide al Creador “bendiciones para todos y para la tía Magda que está enfermita”, pero además le recuerda al buen Jesús que no los desampare y les dé protección a sus vidas. Es la hora de la cena y los 21 niños que encontraron refugio en el albergue Hogar de Gloria con sus ojitos cerrados se turnan para hacer la oración de la comida.

Más que un centro de protección para menores en riesgo, abusados y abandonados, da la impresión de ser una casa de familia. El edificio está a tres kilómetros de Jinotepe en la Comarca Román Esteban y su única misión es “dar amor y sanidad espiritual a través de Cristo”, según Magda Cerda Páez, fundadora y directora del Centro.

Cerda, define la obra como una organización cristiana sin fines de lucro cuyo único interés es dar un hogar a niños huérfanos, víctimas de sus familiares y progenitores, que en su mayoría son alcohólicos, drogadictos o irresponsables que los abandonaron a su suerte. También hay niños huérfanos de Managua que fueron llevados hasta Jinotepe.

HISTORIAS DE DOLOR

La inocencia esconde en sus caritas, risueñas y juguetonas, historias tristes y desgarradoras que se pueden conocer al ojear sus expedientes, en los que hay fotos que evidencian el maltrato del que fueron víctimas antes de encontrar este lugar.

Cada uno es una experiencia diferente, dijo Cerda, quien envió una reflexión a la sociedad para que se “sensibilice ante el dolor ajeno y sobre todo si esa persona es un niño”.

Belkis (12), Pastora (8) y Maikel (5), llevan un año aquí, luego de ser rescatados de un municipio de Carazo, víctimas de abandono, explotación y desnutrición. Su historia está marcada de muchas penurias que al final los llevó dormir en un árbol durante cinco noches, su progenitor los hacía trabajar de sol a sol cuidando ganado.

El padre maltrataba a la familia, la madre se refugió en la prostitución y los hermanitos se fueron a los montes hasta que el Ministerio de la Familia (Mifamilia) los rescató y ubicó en el Hogar de Gloria.

Sus penas internas quizá se han disipado con el trabajo de las educadoras, la visita a la escuela y las diarias jornadas de oración, pero la cicatriz del dolor los marcará para siempre.

MUCHOS AMIGOS

Los niños de este hogar reciben ayuda de familias altruistas de Carazo y Managua, quienes llevan comida y donativos de ropa, dijo Magda Cerda.

Aunque carecen de psicólogo y pediatra, estos servicios no faltan cuando hay necesidad, gracias a la coordinación con el Hospital Regional Santiago y médicos amigos, dijo.

Ivania García, una de las tres educadoras que duerme en el hogar indicó que brindan atención integral, facilitan útiles escolares, ropa, artículos de aseo personal, comida, educación, y sobre todo, amor.

Agregó que cuentan con un técnico agrícola que ayuda con las parcelas que usan para alimentar a los niños, y un educador de la fe que lleva la palabra y el consuelo al hogar.

DISMINUIR RIESGOS

El Hogar de Gloria, “fue una obra pensada en Dios”, dijo su directora, Magda Cerda. El centro nació el 3 de febrero del año pasado, con apoyo del estadounidense Marco Ivanchak. Se sostiene con diezmos brindados por un grupo de hermanos cristianos de ese país y con el apoyo generoso de algunos nicaragüenses.

Persigue proteger a niños de 3 a 12 años de Carazo que requieran de un lugar seguro que les garantice el respeto y el rescate de sus derechos. Así como disminuir los riesgos y peligros a los que son expuestos al ser abandonados.

El hogar trabaja con Mifamilia, y se basan en la enseñanza de la palabra de Dios para infundir amor y paz en las vidas de los pequeños.

Cualquier ayuda para el Hogar de Gloria, en Carazo, puede en efectivo, útiles escolares, uniformes escolares, donativos de alimentos, apadrinando a un niño, o bien sirviendo voluntariamente a la causa. Para brindar apoyo y compartir con esta familia de 21 niños, puede comunicarse al teléfono 041-22137.  

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