José Antonio Poveda Salvatierra
En un mundo cada vez más globalizado, se hará prácticamente imposible la supervivencia de entidades aisladas, los intercambios son necesarios. La pertenencia a sistemas sólidos y coherentes es ya una necesidad en muchos ámbitos del saber y del actuar. Estos sistemas permiten actuar como cuerpos y también situarse relativamente dentro de él, con reglas claras e interrelaciones dinámicas que no frenen el accionar interno de cada institución, sino por el contrario que apunten a su potenciación y proyección más allá de sus particulares fronteras.
Un sistema sólido y coherente implica una institución universitaria crítica, cuyos valores y procedimientos sean garantía de idoneidad y resguardo del bien común, no sólo en lo que atañe a la formación de profesionales. Debe cumplir un rol orientador de las políticas de una sociedad mejor, por lo tanto, deben de participar en él, además de los propios involucrados, organismos estatales, asociaciones gremiales, ya que las instituciones educativas, no son ajenas a los problemas nacionales.
Diversas instituciones en distintos países, así como organismos internacionales de distinta naturaleza se han abocado a esta tarea, cuyo primer objetivo es estimular a las facultades para que reconozcan sus propias necesidades de cambio y mejoramiento de la calidad, evaluando sus fortalezas y debilidades, reconociendo potencialidades, capacidades y necesidades para cambios y reformas. Un segundo objetivo importante es llegar a establecer un sistema que asegure estándares mínimos de calidad universalmente aceptados; como condición necesaria para el intercambio internacional de experiencias técnicas, científicas e investigativas en un mundo de servicios globalizados.
Los estándares de calidad se refieren tanto a la institución como al programa educacional. Establecidos éstos, se podrá efectuar la evaluación y acreditación de las facultades, referido no sólo a la educación de pregrado, sino a la de postgrado.
Las universidades y otras instituciones de educación superior deben analizar la relevancia, eficiencia y calidad de sus programas educativos.
A nivel educacional se registran grandes variaciones tanto en las condiciones económicas (equipamiento, instrumentación, materiales didácticos, recursos humanos, etc.) como en tradición académica y aspectos culturales relacionados, así como en la organización y funcionamiento de los sistemas educativos en cada país. Sin embargo, la educación y la práctica han sido siempre internacionales.
Otro aspecto relevante tradicional, ha sido la migración de estudiantes y profesionales a distintas partes del mundo, fenómeno que se incrementará en el futuro próximo, haciendo imperativo los estándares para el conocimiento y la práctica profesional con un mínimo universalmente aceptado, para realizar estudios de postgrado y servir mejor.
La tarea debe ser enfrentada con decisión y oportunidad, ya que tanto en la opinión pública como en los medios de comunicación y en la sociedad, debido al mejoramiento general de la educación, se exige del sistema educativo, del personal que trabaja en estas áreas y de las instituciones que lo forman, la máxima visión para enfrentar los desafíos futuros en forma exitosa.
El procedimiento para la acreditación propuesta supone en una primera etapa, la realización de una autoevaluación del programa y luego, una evaluación externa a cargo de un equipo de pares académicos. Posteriormente, supone la emisión de un juicio acerca de las fortalezas y debilidades de la unidad evaluada con recomendaciones para mejorar su desempeño.
El proceso concluye con un pronunciamiento de la agencia acreditadora acerca del nivel de cumplimiento de los criterios definidos.
Promover la calidad, fomentar la equidad, incentivar la vinculación de la educación superior con el desarrollo nacional y fomentar la investigación y consolidar la diversificada base institucional existente.
Se trata más bien de un proceso que permita a los alumnos que egresan, pensar por sí solos y hacer en términos conceptuales críticos. Y lo más importante, tienen que ser capaces de aprender a aprender. Deben ser creativos, especialmente en cuanto a la solución de problemas. Y, por supuesto, también en la búsqueda de problemas.
Es una nueva noción de calidad que hunde sus raíces en el concepto de cambio cualitativo, se refiere a un cambio fundamental de forma, la educación es proceso participativo, no un servicio para un cliente, sino un proceso continuo de transformación del participante.
En educación la transformación cualitativa está compuesta por dos elementos: el mejoramiento del participante y su participación en la toma de decisiones, que consiste en darle poder para que influya sobre su propio proceso de transformación y se apropie del proceso de aprendizaje.
Una de las cualidades de la transformación: es que hay que producir cambios positivos en las personas, mejorándolas. Son personas con todas esas habilidades pero que además pueden pensar en forma crítica y tienen capacidad de aprender por sí mismas.
A fin de que las universidades de hoy puedan proporcionar la educación que será necesaria para el siglo XXI, es preciso centrar la atención en el proceso transformativo del aprendizaje. Una de las metas es transformar a los educandos para que puedan tomar iniciativa por su cuenta, trabajar en forma independiente y elegir marcos de referencia apropiados, teniendo al mismo tiempo la capacidad de percibir sus limitaciones y de tomar debida distancia cuando sea necesario.
En la esfera de la educación el concepto se refiere en parte al cambio en los conocimientos y capacidades de los estudiantes, pero también se refiere a atender, a su desarrollo espiritual y valorativo.
La transformación crítica consiste en llegar a descubrir los límites que imponen nuestros esquemas conceptuales. Advertir dónde y cuándo puede ser provechoso emplearlos y advertir, asimismo, de qué manera pone límites al pensamiento, la percepción de los valores y la acción.
Vice Decano Facultad de Derecho UNAN-León.