Consuelo [email protected]
El presidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), Anastasio Somarriba, aseguró que los empresarios están dispuestos a asumir los retos de la nueva estrategia de desarrollo económico, promovida por el gobierno del presidente Enrique Bolaños.
“Es un plan que si lo pudiéramos seguir hacia el futuro, ojalá que diera resultado”, expresó Somarriba, quien reconoció que será difícil ejecutarlo en el corto plazo ante la ausencia de condiciones apropiadas, no obstante, indicó que en la medida que establezcan esas condiciones Nicaragua podría convertirse en un país que permita mejorar la calidad de vida de sus habitantes.
Ratificó que la empresa privada se encargaría de impulsar la competitividad y el desarrollo económico del país, en cambio, dijo, el gobierno tendría que facilitar esas condiciones, tales como el establecimiento de una estructura jurídica que le proporcione mayor estabilidad legal al país.
El miembro del Consejo Nacional Económico y Social (Conpes), Alejandro Martínez Cuenca, valoró positivamente la nueva visión de competitividad gubernamental, porque se propone romper con las barreras de la poca comunicación existente entre los distintos agentes económicos.
En su opinión, el gran desafío que tiene el gobierno es la forma de aplicarse esta estrategia en la práctica, aunque admitió que su ejecución requerirá de un tiempo prudencial.
“Aquí se ha presentado un cambio radical en la visión tradicional que tenía el Banco Mundial, alrededor del tema de cómo combatir la pobreza, ahora te están hablando de que no hay que llevar la ayuda a los lugares pobres, sino que hagamos la inversión productiva en otros lugares y que de allí va a salir la respuesta al problema de pobreza; esa es una visión radicalmente diferente a la que ha prevalecido en el documento de estrategia de lucha contra la pobreza”, afirmó.
Martínez coincidió con el experto internacional en competitividad, Michael Porter, en los cuestionamientos a las políticas macroeconómicas de los organismos financieros internacionales, porque según él, no estaban conduciendo a reactivar productivamente al país y a reducir la pobreza.
Porter demostró el fracaso en Argentina de las políticas macroeconómicas impuestas por el Fondo Monetario y el Banco Mundial con la crisis socioeconómica que agobia a ese país, por considerar que su productividad no creció.