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El analista político, Emilio Álvarez Montalván, sugiere al ex mandatario retirarse por un largo tiempo de la escena pública y dejar a que don Enrique establezca un contacto directo y personal con los diputados de la Asamblea Nacional.
Por otro lado, el ex Canciller de la República asegura que es una realidad la tercia liberal entre “bolañistas” y “arnoldistas”, sin embargo, no se atreve a vaticinar el desenlace, porque la situación actual no está muy clara: “Hay un equilibrio precario entre los dos, porque el statu quo tiene mucha fuerza en este país, porque está soportado por el caudillismo. De modo que para el Presidente de la República es una tarea de largo plazo conquistar la confianza y lealtad de los cuadros del PLC, tanto los de las calles como los del congreso”, añade.
¿Qué significa para usted la marcha que pretendía organizar el PLC?
La marcha significa, paradójicamente, una inseguridad. Recuerdo que 15 días antes de irse Anastasio Somoza Debayle del poder, reunió a más de 30 mil personas en La Loma (de Tiscapa) y la gente gritaba: No te vas, té quedas, pero como a las dos semanas tuvo que montarse en un helicóptero y dejó tendidos a su partido y a la Guardia Nacional.
Otro ejemplo que demuestra lo innecesario de esa marcha, es que el presidente electo de Colombia, Álvaro Uribe, nunca hizo concentraciones públicas, le bastó que la gente se convenciera de que era un hombre decidido a terminar con la guerrilla —si acaso no aceptaban negociar una conciliación con el intermedio de Naciones Unidas—, y con un discurso diferente de los partidos tradicionales, ganó en primera vuelta con el 53 por ciento de los votos.
Mi otro punto de vista es que es muy temprano para andar haciendo proselitismo político en las calles. Lo que cabe ahora es la remodelación del PLC con reformas a los estatutos para democratizarlo más.
Paradójicamente, esos planes de marcha enseñan una inseguridad del doctor Alemán, que pareciera que duda de la confianza que tradicionalmente le ha dado la opinión pública, y que él ahora quiere remozar montando actividades, pero eso no es adecuado para andar en esas clases de actividades.
Es un secreto a voces que dentro del liberalismo hay un grupo que apoya al presidente Bolaños y otro que respalda al ex mandatario Alemán. ¿Puede esa división agudizar la crisis liberal?
Esa es una realidad. Hay una ambivalencia en el PLC, en el Congreso (Asamblea Nacional). Algunos piensan que su deber es apoyar sinceramente al Presidente de la República, quien fue el candidato del partido, y otros creen que se las tienen que jugar hasta el final con su antiguo dirigente. Esa situación, como ahora, no está muy clara el desenlace, porque hay un equilibrio precario entre los dos, porque el statu quo tiene mucha fuerza en este país, porque está soportado por el caudillismo. De modo que para el Presidente de la República es una tarea de largo plazo conquistar la confianza y la lealtad de los cuadros del PLC, tanto los de las calles como los del congreso.
¿Y qué lectura hace de la cancelación momentánea de la marcha liberal?
La decisión es correcta, y la explicación que se dio es plausible, aunque no es la verdadera. En el fondo prevaleció el criterio de gente más tranquila y racional, y la decisión de suspenderla fue prudente, porque en estos momentos estas actividades proselitistas son inoportunas y además precoces.