Parte de la flota de la Gulf king, anclada frente al astillero de El Bluff.

Cierre de planta procesadora acentúa la crisis

Desde diciembre de 2000, la población de El Bluff entró en la más aguda crisis económica de su historia, ya que la empresa procesadora de camarones Oceanic S.A., que maquilaba la producción de la compañía Gulf King Seafood S.A., cerró operaciones dejando a centenares de trabajadores, la mayoría de este poblado, en el desempleo. En […]

Desde diciembre de 2000, la población de El Bluff entró en la más aguda crisis económica de su historia, ya que la empresa procesadora de camarones Oceanic S.A., que maquilaba la producción de la compañía Gulf King Seafood S.A., cerró operaciones dejando a centenares de trabajadores, la mayoría de este poblado, en el desempleo.

En Oceanic trabajaban casi todas las mujeres de El Bluff en el proceso de selección, limpieza y empaque de camarón para su exportación, principalmente a los Estados unidos. Además, la compañía Gulf King compraba toda la producción de langostas y camarones que los pescadores artesanales lograban sacar con sus propios medios. Así, con trabajo, el movimiento económico de la población era intenso y fluido, de tal forma que la pobreza se sentía menos.

El problema se originó cuando la Gulf King, que exporta tres millones de libras de camarón procesado, decidió enviar de su flota de 44 barcos y 15 unidades a procesar su producto a otra maquiladora instalada en Corn Island, lo que provocó que los funcionarios de Oceanic plantearan que si no traían todos los barcos a procesar el producto a su empresa, no le procesaban ninguno, y al no aceptar la Gulf King, la cerraron, con consecuencias nefastas para la población.

Randolph Mairena, Gerente Administrativo de Gulf King, explicó que la empresa Oceanic no tenía capacidad para procesar todo lo que sus barcos producían, por eso enviaron una parte de los barcos a Corn Island, porque además era más barato allá. Afirmó que ellos se vieron obligados a buscar dónde procesar su producción ante la decisión de la maquiladora.

También dijo que a pesar de no tener procesadora, su empresa está dando empleo a centenares de cabezas de familia que trabajan en los barcos, el astillero y las oficinas administrativas. “Fue una mala decisión de ellos (Oceanic) que perjudicó a la población al cerrar, pero nosotros vamos a seguir en Nicaragua, y para mientras, seguiremos procesando en Corn Island”, concluyó el funcionario.  

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