- Una radiografía de uno de los favoritos
Cables combinados
La generación de oro del fútbol portugués llega a la cita de Corea y Japón cargada de ilusión y ambición, pero también con la responsabilidad de confirmar el brillante rendimiento en la Euro 2000.
Talento, creatividad y entrega no le faltarán a una selección que vuelve a un Mundial tras 16 años de ausencia.
El tercer puesto logrado en Inglaterra 66 ha sido lo más alto a lo que ha llegado la selección portuguesa en un Mundial. Aquel fue el “bautismo” de los lusos en una competición de este tipo, circunstancia que no les atemorizó para nada. Sólo la anfitriona y, posteriormente campeona Inglaterra pudo con ellos en semifinales.
La segunda experiencia en un Mundial fue en el 86. En tierras aztecas, el combinado portugués dio una muy pobre impresión y cayó en la primera fase en un grupo que tenía como adversarios a Inglaterra, Polonia y Marruecos.
La actual selección tiene calidad más que suficiente para acercarse al rendimiento ofrecido en 1996. Igualar o superar ese tercer puesto es algo que nadie confiesa, pero que flota en el ambiente dentro del grupo de trabajo.
INVICTA EN LAS FASES
En la clasificación, los lujosos no perdieron ningún encuentro y terminaron primeros por delante de Irlanda y Holanda.
En esta fase, hubo un partido determinante para el éxito portugués. Fue el segundo, disputado el 7 de octubre del 2000 en Lisboa ante los irlandeses. Aquel encuentro acabó con un decepcionante 1-1. Desde ese pequeño tropiezo, el seleccionador Antonio Oliveira descartó, por fin la idea de hacer jugar el equipo sin uno o más delanteros puros. Hasta ese momento, prefería apostar por medias puntas como Sa Pinto o Joao Pinto, para el centro del ataque, algo que nunca dio bendición al equipo.
Adelante se quedaban fuera los hombres como Pauleta y Nuno Gomes que se adaptan mucho mejor al fútbol del conjunto y tienen un potencial superior a los de los compañeros que ocupaban sus lugares.
La plantilla de jugadores que Portugal presentará en Asia fueron, en su gran mayoría, campeones del Mundo Sub-20 en 1989 y 1991. Ahora, han alcanzado la madurez y tienen ante sí la última oportunidad, es una competición a nivel mundial para hacer algo importante.
Colocar a Portugal entre los favoritos al título no es una apreciación exagerada ni injusta. Con un fútbol de elevado, e indiscutible, nivel técnico, imprevisible, desbordante y marcadamente ofensivo, puede hacer las delicias de los aficionados. Si a esto añade definición, coraje y la mentalmente justa, puede aspirar seriamente a escribir la página más bonita de la historia del fútbol portugués.
A FAVOR
La calidad individual de los jugadores. Tanto titulares como suplentes son capaces de aportar muchísimo al conjunto. Para cada puesto hay, al menos dos opciones.
La experiencia del bloque y el hecho de que sus hombres jueguen juntos desde hace varios años. Además, los nuevos se han acoplado a la perfección con los más veteranos.
EN CONTRA
El papel de favorito le puede crear una excesiva presión. Pasar a la siguiente fase es casi una obligación: no lograrlo provocaría en el país una enorme desilusión
El irregular rendimiento con la selección de Rui Costa que debería ser el maestro del equipo y que nunca consiguió con Portugal alcanzar el nivel de juego que exhibe en Italia
EL SELECCIONADOR
Antonio Oliveira- Nació el 10 de octubre de 1952 en Peñafiel (Portugal)
Este ex internacional portugués cumple su segunda etapa al frente de la selección de su país. Como jugador estuvo en Oporto Betis, Sporting de Lisboa y Peñafiel, mientras que en la piel de técnico pasó por numerosos clubs y por las categorías inferiores de las selecciones hasta que llegó al primer equipo. Orientó y clasificó a Portugal para la Europa de 1996 en la que se cayó a manos de la República Checa en cuartos de final. Al finalizar la Euro 2000, sustituyó a Humberto Coelho en el cargo de seleccionador.
LA FIGURA
-El elegido como mejor jugador del mundo del 2001 por la FIFA justifica también en la selección portuguesa, todos los galardones y reconocimientos internacionales que va coleccionando carismático, tenaz y ganador responde siempre que el equipo le necesita- Golea, da asistencias, imprime el adecuado ritmo de juego y actúa con la intensidad y la constancia de aquello que verdaderamente es: un campeón.
-El jugador del Real Madrid arrastra con su actitud a todos sus compañeros y lidera magistralmente una selección con estrellas del brillo de Fernando Couto, Petit, Rui Costa, Sergio Conceicao o Nuno Gomes.