¿Procurador de la niñez?

Lucía de Boehmer [email protected] Cuando uno se refiere a la frase “Procurador de la Niñez”, entendemos que se refiere a una persona que está a cargo del compromiso de velar y cuidar por nuestra niñez y adolescencia, y podríamos o deberíamos sentirnos contentos y tranquilos de que alguien vele por los intereses de nuestros hijos. […]

Lucía de Boehmer [email protected]

Cuando uno se refiere a la frase “Procurador de la Niñez”, entendemos que se refiere a una persona que está a cargo del compromiso de velar y cuidar por nuestra niñez y adolescencia, y podríamos o deberíamos sentirnos contentos y tranquilos de que alguien vele por los intereses de nuestros hijos.

Pero en el caso del “Procurador de la Niñez” de Nicaragua, parece que todo esto no es válido, a pesar de que todos los días sale en los medios de comunicación abogando por el respeto y cuidado de los niños y adolescentes. Es totalmente incoherente que este señor a quien tanto le está molestando el delito que se ha cometido hace unos días en contra de niños y que ha inundado nuestro país con un sentimiento de dolor, y que defiende a capa y espada que no se toque el Código de la Niñez porque está de acuerdo que no se castigue a los niños, aún cuando cometen atrocidades, pueda hacer ciertas cosas.

Es de varias personas conocido el atropello contra nuestra juventud, que todo un Procurador de la Niñez y la Adolescencia ande repartiendo con toda libertad, una edición de bolsillo de “los derechos sexuales y reproductivos” para los adolescentes. Entre las cosas que se recomiendan está el “derecho a ejercer su sexualidad, libre y responsable”, esto quiere decir querido padre de familia: “podés hacer lo que te dé la gana con tu cuerpo, y cuidado no te cuidás, usá siempre el condón, y así no hay problema”… Esto lo patrocina el Fondo de Población de las Naciones Unidas (FNUAP).

Dentro de ese pequeño manual están escritas las indicaciones permisivas para sus hijos. Hijos a quienes todos queremos proteger y cuidar, que estamos casi navegando en contra de la corriente para protegerlos de los males que los acechan constantemente, y viene un señor que dice “que protege a la niñez y a la adolescencia”, y se pone a repartir guías de conducta equivocadas en donde lo único que vamos a ganar es que la corrupción en nuestra juventud sea cada vez más grande e incontrolable.

Eduquemos a nuestros hijos, hablemos con ellos, seamos sus amigos, démosles amor y sobre todo enseñémosles qué es el camino bueno de Dios.  

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