- Presidente electo Uribe llamó a los grupos irregulares a negociar sobre la base de un total cese de hostilidades
- El rechazo o la aceptación de esta oferta de negociación será decisivo para el recrudecimiento o no del conflicto colombiano
Eduardo Marenco [email protected]
BOGOTÁ.- La tercia entre el presidente electo de Colombia, Álvaro Uribe Vélez, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y los grupos paramilitares, ha iniciado.
En su discurso de proclamación, Uribe llamó a los grupos al margen de la ley a sentarse a negociar bajo mediación internacional, sobre la base de un cese de hostilidades de toda índole. El rechazo o la aceptación de esta oferta de negociación será decisivo para el recrudecimiento o no del conflicto interno en este país.
“La pelota está en la cancha de las FARC”, dijo a LA PRENSA el analista de temas políticos y económicos, Edgar Vieira. “Si responden negativamente al ofrecimiento de Uribe, de una negociación con reglas claras, una guerra formal sería la única opción para el nuevo presidente”, agregó.
Las FARC constituyen el mayor grupo armado ilegal. Cuenta con más de 17,000 hombres alzados en armas, según reportes periodísticos.
INTENSIFICACIÓN DE LA GUERRA ES PROBABLE
A juicio de Martha Márquez Restrepo, politóloga colombiana, “es probable que a inicios del mandato de Uribe el conflicto se intensifique, y que una vez debilitada la guerrilla sea obligada a sentarse a negociar con el gobierno bajo un modelo de negociación clásico, tal como es concebido en las especializaciones de la Universidad de Harvard: con el adversario debilitado, mediación internacional y cartas bajo la mesa que son descubiertas poco a poco”, consideró Márquez.
Álvaro Uribe se especializó en gerencia y en administración, y en resolución de conflictos en Harvard.
Al mismo tiempo, “existe el temor en sectores intelectuales de izquierda, de que Colombia regrese a un gobierno como el del presidente Julio César Turbay Ayala (1978-1982), quien a raíz del robo de cientos de armas en el cantón norte de las Fuerzas Armadas, por parte de la guerrilla del M-19, organizó y sistematizó la tortura y la desaparición en Colombia de una manera brutal”, añadió Márquez Restrepo.
TRIUNFA LA DEMOCRACIA, PIERDEN LOS PARTIDOS
Las elecciones presidenciales en Colombia son consideradas exitosas por Márquez Restrepo, pues a pesar de haberse realizado en medio del conflicto, no se presentaron irregularidades que pongan en duda su transparencia.
A pesar del conflicto bélico y de la abstención, “los comicios fueron un triunfo del sistema democrático colombiano”, consideró la analista.
En cambio, los grandes perdedores son los dos partidos políticos tradicionales: el liberal y el conservador. “Por primera vez en la historia de Colombia un disidente liberal derrota al candidato oficial del partido, es un golpe durísimo al Partido Liberal”, explicó Vieira.
ABSTENCIONISMO DEL 53.7%
Un fenómeno siempre preocupante es el abstencionismo. Si bien votaron cerca de once millones de ciudadanos, más de la mitad del electorado no lo hizo, llegando al 53.7%. En 1998 la abstención llegó al 66%.
La noche del domingo el candidato del Partido Liberal, Horacio Serpa, declaró que daba fin a su vida política y que renunciaría a su liderazgo en el interior de la organización, lo que hace prever un mayor acercamiento de la maquinaria partidaria liberal al liderazgo de Uribe.
“Es posible una barrida de los viejos cuadros del liberalismo por gente cercana a Uribe, quien necesita un partido de gobierno”, señaló Vieira.
La situación del partido conservador es más dramática, pues ni siquiera presentó candidato presidencial, y sus simpatizantes se plegaron a la candidatura de Uribe Vélez. “El partido conservador vive un eclipse terrible”, recalcó Márquez Restrepo.
“Es posible pensar que estamos en el inicio de una crisis de representatividad de los partidos políticos en Colombia”, agregó Márquez, lo cual coincide con el criterio de Vieira, para quien “asistimos a la desinstitucionalización de los partidos en Colombia, lo cual es gravísimo”.
En este sentido, el colapso de los partidos políticos en Colombia estaría acercando a este país a la crisis de representatividad que viven los partidos políticos en América Latina, especialmente en países como Venezuela y Perú, donde a raíz de esta crisis han surgido liderazgos autoritarios en los años noventa, tales como el de Hugo Chávez y Alberto Fujimori, respectivamente.
DESEMPLEO Y LA CARTILLA ECONÓMICA
En materia económica, Uribe Vélez cuestionó el programa económico neoliberal e hizo un llamado al Banco de la República de Colombia, órgano rector de la política económica, a abrirse al diálogo y a concertar sus políticas de corte monetarista. También propone renegociar la deuda externa colombiana. Igualmente, “el alto desempleo y la falta de consumo de la población son dos desafíos claros para Uribe”, señaló Vieira.
Uribe afirmó que “el Banco de la República es muy importante en Colombia. Hago un llamado prudente, pero firme, para que todos, incluido el Banco de la República, comprendamos que hay que revisar muchos aspectos de la cartilla, porque tenemos hoy 9 millones de ciudadanos en la miseria; un 57 por ciento en la pobreza; un 18 por ciento de desempleo y 6 millones de subempleados”.
Unos diez millones de colombianos sufren de hambre a causa del conflicto armado, según el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (ONU).
BIPARTIDISMO TRADICIONAL MALTRECHO
La ruptura del bipartidismo libero-conservador en Colombia es un hecho sin precedentes en su historia republicana. La crisis de los partidos es generalizada: de los once candidatos presidenciales solamente uno era candidato oficial de un partido político.
Sin embargo, es la primera vez que en Colombia —en los últimos diez años— un candidato presidencial de izquierda logra llegar vivo a la justa electoral y obtener una cantidad de votos de importancia.
Es el caso de Luis Eduardo “Lucho” Garzón, líder sindical, quien unificó un movimiento de izquierda política alrededor de su persona, obteniendo el 6.18 por ciento de votación, ubicándose en el tercer puesto.
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