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Uruguay con saldo pendiente
Con todos sus recursos, incluida la intimidación de sus aficionados, Uruguay logró frente a Australia en la repesca el ansiado pase a la fase final de Corea y Japón.
Perdió en Oceanía, pero venció en Montevideo consagrando a su goleador Richard “Chengue” Morales. Los celestes tenían una deuda consigo mismos, puesto que sólo estuvieron presentes en dos de las últimas seis ediciones mundialistas.
La base del equipo es una constelación de estrellas internacionales, dispersos por las mejores ligas del planeta. Entre ellos estarán Fabián Carini y Paolo Montero (Juventus); Washington Tais (Betis de Sevilla), Gustavo Sorondo y Alvaro Recoba (Inter), Gonzalo De los Santos (Valencia), y Darío Silva (Málaga).
De la mano con Milutinovic
Fichar al entrenador serbio Milutinovic se ha convertido en una garantía total para conseguir colarse en la fase final de una Copa del Mundo.
Por quinta vez consecutiva, y siempre como técnico de países distintos, la figura de Bora se notará en los banquillos de Corea-Japón al frente del combinado de China.
Todo un logro, si se tiene en cuenta que los chinos se estrenarán en semejante lid, y más aún si por cercanía geográfica la afición china puede convertirse en la gran protagonista de la competición.Para los integrantes del combinado asiático, la sola presencia en el Mundial 2002 ya es como ser campeones del mundo.
Su entrenador no piensa aplicar sobre sus hombres ningún tipo de presión en la primera fase.
Aunque les considera un grupo de futbolistas ‘perfectamente capaz’ entiende que superar la ronda inicial supondría un triunfo de incalculables dimensiones.
Al aficionado occidental, los nombres de Sun Jihai, Li Tie y Qu Bo, no le dicen nada especialmente significativo. Solamente Fan Zhiyi ha militado en filas de equipos europeos, antes en el Crystal Palace y ahora en el Dundee escocés.
Él es el ejemplo de la nueva era del fútbol chino, desde que existe en el país una liga profesional y un incipiente programa de fomento del fútbol.
¡Ojo con Turquía!
Ausentes de la Copa del Mundo desde 1954, los turcos preparan para Corea y Japón un equipo con el que poder poner en aprietos a cualquier selección del planeta.
La evolución positiva de la liga turca, con sus clubes cada vez más asentados en el concierto internacional europeo, se refleja en un grupo de futbolistas que gira alrededor de un esquema básico.
El jugador del Inter de Milán Hakan Sukur es el mejor futbolista turco de todos los tiempos. En torno a él se construye la base de Turquía, apoyada por el portero del Fenerbahçe Rustu Reçber y el defensa del Aston Villa Alpay Ozalan.