El coro de uno de los clubes de jubilados, a los que se ha afiliado una parte de los pensionados del país.

Nicaragua deja “huérfanos” a sus ancianos

En un país de jóvenes —65 por ciento de la población— los viejos (4.8 por ciento) son una minoría casi ignorada. Menos del 15 por ciento tiene acceso a una pensión. Al menos la mitad no lee ni escribe. En los hospitales no hay especialidad geriátrica. Allende, pasan discriminaciones y maltratos en sus casas. No […]

  • En un país de jóvenes —65 por ciento de la población— los viejos (4.8 por ciento) son una minoría casi ignorada. Menos del 15 por ciento tiene acceso a una pensión. Al menos la mitad no lee ni escribe. En los hospitales no hay especialidad geriátrica. Allende, pasan discriminaciones y maltratos en sus casas. No hay una ley que los proteja

Amalia Morales y Mariela Ferná[email protected]

Temprano se le ve metido en el paisaje que hay en el patio de su rancho. Entre matas de chagüites “celeques”, tierra recién mojada y una alfombra amarilla de mangos en el suelo aparece la figura flaca y curtida de Asunción Ruiz.

Ruiz, que dentro de dos meses y medio cumplirá 78 años, empuña firme una pala.

Cuando se acerca y explica las enfermedades que padece, más que un instrumento de trabajo la pala parece ser su bastón.

Perdió la vista en su ojo derecho hace 47 años. Desde hace dos, las palpitaciones de su corazón van lentas como un bolero. Uno de sus pies cambió de textura y color con una erisipela, que de vez en cuando, sobre todo en las noches frías, le produce calambres.

Le hace daño trabajar, pero quedarse sentado es peor para don Asunción. “No me hallo estar sin hacer nada”. Además, “si este chagüite florece ya vendo esos plátanos y tengo para comer”, dice, haciendo un bocado con las manos.

Asunción Ruiz es de los mayores de El Edén, una comunidad cercana a Masaya, más o menos a 28 kilómetros al oriente de la capital.

POBLACIÓN NICA ES JOVEN

En Nicaragua se estima que hay 231,566 personas mayores de 60 años. De acuerdo con el censo de 1995 del Instituto Nicaragüense de Estadísticas y Censos (INEC), se estima que constituyen un 4.8 por ciento de la población.

Los que como Ruiz tienen más de 75 años, constituyen apenas el uno por ciento.

Mientras que la población joven alcanza a más de la mitad de los nicaragüenses. Alrededor del 65 por ciento de los que viven en este país, son menores de 25 años.

EDAD INGRATA

Tal vez por ser minoría, los viejos en este país viven en condiciones nada envidiables para el resto. “Lo malo no es lo viejo, sino lo enfermo”, dice Asunción Ruiz.

En los centros asistenciales no existe la especialidad de geriatría, que trata las enfermedades de los mayores.

Ni siquiera los ancianos jubilados que cotizaron al INSS (Instituto Nicaragüense de Seguridad Social) han contado con un programa especial de salud.

Recién el pasado viernes, el INSS anunció que a partir de junio tres clínicas previsionales prestarán servicio a una parte de los jubilados (Ver nota aparte).

Pero gente como Ruiz, que trabajó un tiempo para el ferrocarril y nunca se aseguró, continuará sin derecho a una atención médica apropiada.

POCOS TIENEN PENSIÓN

A través del INSS reciben pensión unas 31,000 personas mayores de 60 años, es decir, menos del 15 por ciento de la gente de la tercera edad.

Alberto Fernández, de 65 años, es un jubilado que no la pasa tan mal. De su escasa pensión lamenta que no le alcance para tener un carro.

“Luego de eso estoy bien. Ahora soy sedentario”, afirma, y agrega que padece artritis y diabetes, esta última se le sube cuando se enoja.

En Nicaragua no hay estudios que ahonden en los padecimientos de la población de la tercera edad, según se admite en el documento “Caracterización de los Adultos Mayores Nicaragüenses”, que en esta semana presentara el Ministerio de la Familia (Mifamilia).

Sin embargo, en los primeros lugares de muertes de los adultos mayores se encuentran infarto al corazón, enfermedades cerebrovasculares, diabetes mellitus, hipertensión (presión) e insuficiencias renales.

CLUBES DE JUBILADOS

Fernández asegura que prefiere compartir con compañeros de su edad en el centro de jubilados, el cual visita de lunes a viernes.

En el país existen seis clubes de jubilados, según la Caracterización de los Adultos Mayores.

La rutina de Fernández actualmente en el centro de jubilados es de siete de la mañana a dos de la tarde. “Durante este tiempo nos dan nuestra alimentación, la cual es muy buena. Además, podemos jugar billar, ping pong, bailar y realizar otro tipo de entretenimientos, pasamos muy divertidos, nos atienden bien”.

No tiene la misma oportunidad Catalina Romero, de 87 años, que vive en el Barrio Monseñor Lezcano, y camina con ayuda de bastones.

Aunque quisiera entrar a uno de los clubes, no puede. No es jubilada.

Romero, que de joven hizo todo tipo de labor doméstica en casas de otra gente, lo que más resiente de su vejez es la poca atención que recibe de sus nietos.

“Vivo con una tristeza. Eso me enferma más que la enfermedad”, dice la anciana, quien no obstante, no querría nunca entrar a un asilo.

En el país existen 16 asilos, de los cuales sólo uno es del Estado, el resto son de organizaciones privadas, muchas de ellas religiosas.

Los clubes de ancianos, asilos y comedores, atienden apenas al uno por ciento (alrededor de 2,300) de las personas de la tercera edad que hay ahora en el país.

ANALFABETOS

La misma caracterización establece que al menos la mitad de los adultos mayores no leen ni escriben.

Como en los otros segmentos de la población, el analfabetismo es más acentuado en el campo. Sobre todo en las mujeres, que también son la mayoría de la población anciana.

Se estima que el 72 por ciento de las ancianas campesinas no saben leer, mientras que eso le pasa al 68 por ciento de los campesinos viejos.

Cabe aclarar que la mayoría de ancianos que viven en el campo son hombres.

Y aunque en el transcurso de cuatro décadas la esperanza de vida de los nicaragüenses ha aumentado en 14 años, no han mejorado las condiciones de vida de los ancianos.

Así lo palpa Asunción Ruiz, quien quisiera un poco más de dinero para sobrellevar la escasa salud de sus 78 años. Catalina Romero, que aspira a un poco de cariño, también. “No hay mal de viejos”, dice. Y Alberto Fernández, que ansía la comodidad de un carro, que ahora no tiene.

TENDENCIA A LA VEJEZ

Nicaragua es un país de jóvenes, y si bien esa realidad no se revertirá en los próximos 45 años, la población vieja aumentará drásticamente.

Para el 2050, ese segmento será del 17 por ciento de la población. Ahora es de 4.8 por ciento.

Para entonces se estima que habrá 1,759,669 sobrepasando la línea de los 60 años.

Y dentro de 18 años, para el 2020 habrá poco más de medio millón sobrepasando esa edad.

El INEC estima que la edad mediana actual son 18 años, sin embargo, para el 2050 será 34 años.

En el mundo la población de adultos mayores viene creciendo. En 1950 había en el mundo unos 200 millones de personas con más de 60 años. Constituían el ocho por ciento.

Se prevé que para el 2025 la cantidad de viejos se incrementará seis veces, es decir que habrá 1,200 millones de abuelos.

Fuente: Caracterización de los adultos mayores nicaragüenses. Mifamilia, OPS y Minsa.

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