GUSTAVO HIGUERUELAAS
Bélgica por divertirse
Los belgas son ya un clásico de las fases finales mundiales. Ésta es la sexta vez consecutiva que consiguen clasificarse para un Mundial, y aunque llegan con mucha voluntad, nunca han pasado de ser meros animadores, llegando a la cota más alta de su historia con un cuarto puesto en el Mundial de México de 1986, tras eliminar a España en el partido del famoso penalti fallado por Eloy, y otro resultado similar.
A la edición de 2002 llegan tras ser segundos de grupo 6 europeo, tras caer en el último partido de clasificación ante Croacia. Los Diablos Rojos cuentan en sus filas con experimentados jugadores, principalmente aquellos que juegan en las ligas alemanas y holandesa. El equipo belga que más jugadores aporta es el Anderlecht, aunque la gran estrella del equipo es el joven delantero ariete Emile Mpenza, del Schalke alemán.
El alma del equipo, sin embargo, sigue siendo el veterano Marc Wilmots, conocido por sus compañeros en el club alemán como el señor milvoltios. Se ha recuperado con una facilidad de una operación quirúrgica para poder jugar en los dos últimos partidos clasificatorios de Bélgica, contra Escocia y Croacia.
En este mundial se podrá ver a un nuevo talento en la delantera belga, dado que el ariete Emile Mpenza, también del Schalke alemán, estará fuera de combate durante algún tiempo debido a una lesión en la ingle. El joven Wesley Sonck, de 23 años, que ha sido la revelación de la temporada 2001/02, intentará reclamar el puesto de Mpenza.
Croacia busca repetir
Croacia existe desde hace poco como país, pero sus éxitos futbolísticos están por encima de muchas selecciones veteranas en cuanto a su historia. Su estreno en Francia-98 no pudo rayar a mejor altura: el tercer puesto alcanzado pone el listón más que alto a un combinado que se caracteriza por la experiencia de sus principales futbolistas.
La mala racha sufrida por Croacia en torno a la Eurocopa-2000 parece haber terminado. Los futbolistas jóvenes han aportado la ilusión necesaria para seguir creciendo, a la sombra de ilustres consagrados como Davor Suker o Robert Prosinecki. Desde que Mirko Jozic se hizo cargo del banquillo, la selección no ha perdido un sólo partido, una trayectoria que los croatas no quieren que se rompa en Asia.
Polonia y la esperanza Olisadebe
Los polacos consideran al nigeriano como uno de los suyos. Él puede devolver a su país adoptivo a sus días de gloria.
La década de los noventa no ha sido buena para el fútbol polaco. Muy lejos quedan ya los tiempos de sus éxitos en los Mundiales, su dos terceros puestos en Alemania-74 y en España-82. Pero la situación parece haber cambiado desde que llegó Emmanuel Olisadebe.
Fue cuando el nigeriano recibió la nacionalidad polaca y empezó a meter esos goles que no se habían vuelto a ver desde que Polonia jugara una fase final en 1986. Polonia sólo ha perdido un partido en la fase de clasificación, y terminó como líder del Grupo 5. La afición polaca siempre ha considerado a Olisadebe como un paisano más. El jugador tiene ahora la posibilidad de devolver la confianza.