José M. Pérez Machuco
Imaginemos por un momento que en nuestro país hubieran más opciones donde escoger, en lo referente a la telefonía celular. Imaginemos que la compañía que ofrece el servicio de telefonía celular fuese la opción A y las otras opciones fueran la: B, C, D y E.
La opción A presenta una oferta… X.
Y claro la B presentaría una mejor oferta para poder competir con la A.
La C diría yo, bajó el precio de la B.
Y para poder ganarse a los clientes la opción D bajaría aún más los precios o mejoraría las ofertas.
No le quedaría más remedio a la E que mejorar la oferta de D.
Por todo esto a la A no le quedaría otra que bajar y mejorar precios y las diferentes ofertas para ganarse a los clientes.
De esta manera competirían entre ellas y los beneficiados seríamos nosotros los clientes, ya que habría mayor oferta, más competencia, se mejorarían los servicios y se reducirían las tarifas.
Esto es lo que está ocurriendo en muchos países, pero por desgracia en Nicaragua sólo tenemos una opción y claro, no hay para dónde, ella ordena y manda, y a nosotros no nos queda otra que agachar la cabeza y tragarnos lo que nos echen.