Pedro J. Vindell Matusy Tatiana Rothschuh [email protected]
Los turistas europeos y del área centroamericana son acogidos en la mayor reliquia histórica cultural que posee Granada: el antiguo Convento San Francisco, construido en 1529, cinco años después de ser fundada la ciudad por el conquistador Francisco Hernández de Córdoba.
Su nombre original fue Inmaculada Concepción y su fundador fue Fray Toribio Benavente Motilinia.
Para 1751, los muros que lo rodean fueron estructurados con lo que se conoce como calicanto, a raíz de la expulsión de las órdenes religiosas por el presidente de la Federación Centroamericana, Francisco Morazán en 1830, limitándose después a una función educacional.
Posteriormente, este conjunto sufrió dos reformas, una superficial en 1836 para alojar el célebre colegio de Granada, luego el Instituto Nacional de Oriente y Medio Día hasta 1975.
A partir de 1989 se inició su restauración con el apoyo del Museo de Historia de Estocolmo, a través de ASDI, recuperándose para integrar la sala de Arqueología en el antiguo Presbiterio de los monjes Franciscanos.
El Convento es conformado por cuatro salas, con arte monumental, vasijas de barro, entierros, fragmentos de objetos y restos de animales. Una sala de Imágenes de Granada (1890-1940) con 31 cuadros de fotografía de la ciudad en esa época.
La sala Asilia Guillén, con pintura primitivista, cuenta con 66 cuadros de Solentiname, lo mismo que 210 imágenes religiosas antiguas de los siglos 16, 17 y 18, en exhibición permanente.
Allí se encuentra también la sala de la Estatuaria precolombina de la Isla de Zapatera del Gran Lago de Nicaragua, que según los arqueólogos data de los años 800 a 1200. Se pueden admirar 28 piezas de ese lugar.
En la parte noreste del Convento está ubicada la Biblioteca Municipal “Manolo Cuadra”, con una amplia bibliografía.
Tras escalar las graderías, usted puede ver una placa ubicada frente a la entrada principal del Convento San Francisco que registra la época que fue incendiado por el filibustero William Walter en 1856 y su restauración en 1876.