- La final de béisbol, el plato fuerte
Wilder Pérez R. [email protected]
La gente volvió a los estadios. Como de costumbre, los fanáticos pasaron esperando toda la temporada para desbordarse a los coliseos en los juegos más importantes de la semifinal y en cada uno de los de la Serie Final.
No importa el calor agobiante ni los alaridos perdidos de miles de vecinos, ni el olor a sudor ajeno ni la lluvia, ni el mundial de fútbol… ni siquiera las ganas de ir al baño, ni el peligro de sufrir un ataque cardíaco. Es tiempo de béisbol. Cualquiera que lleve el deporte en las venas podría pagar el triple incluso por una entrada en medio de la barra contraria.
Cada jugada, por mínima que sea, será aplaudida o rechazada por los espectadores, que tratarán de pegar los receptores radiales a sus orejas en busca de un mensaje que los haga saltar de euforia. La camiseta de los seguidores no reflejará el nombre de su equipo preferido, para eso están sus gritos y gestos, sino un letrero que pedirá un héroe, no importa si es un ídolo o un desconocido, pero que a fin de cuentas exista.
SEGURIDAD
Eso siempre lo previeron los directivos de los tres equipos que podrían estar en la Final, dos de los cuales tienen su destino en manos del Bóer. Y para eso, desde ya se comprometieron a no vender una ticket de más, tal como apuntó el presidente de la Federación Nicaragüense de Béisbol Aficionado (Feniba), Carlos García. No obstante, las entradas en locales no populares subirán de precio, salvo las de Masaya, según su directivo Orlando Noguera.
Si la seguridad en los estadios estaba “afilada” en cada partido de la temporada, gracias al apoyo de la Policía Nacional, a partir de ahora cada juego acaparará la seguridad de cada ciudad, tanto de jugadores como de fanáticos. Especialmente en Managua, donde el estadio tiene capacidad para casi 30 mil personas.
En Masaya hubo récord de 90 mil asistentes en 42 partidos esta temporada. En Chinandega tenían mucho tiempo de no recaudar 54 mil córdobas en un solo juego. Y en el Estadio Nacional “Denis Martínez”, de Managua, aún se esperan las más de 20 mil personas que alcanzan cómodamente sentadas.
Cada equipo ha hecho lo suyo para atraer seguidores. El San Fernando visitó las comunidades y barrios de Masaya, el Bóer seguirá utilizando los chicheros, pólvora y juegos pirotécnicos, mientras que el Chinandega hasta de las “baratas” (altoparlantes móviles) se auxilió con el mismo objetivo.
Aún es un misterio el rival del Bóer y la fecha del primer juego de serie final, lo que está descubierto, es que la gente sigue desayunando, almorzando y cenando béisbol en Nicaragua.
«UNA BENDICIÓN»
Un ensayo de eso fue el partido Bóer-San Fernando del martes pasado. Las miles de personas que asistieron anoche al Estadio Nacional representaron el lleno más grande de la temporada, según los directivos del Bóer.
Para Matilde Largaespada, que tiene 15 años de vender vigorón en el “Denis Martínez”, esto significó algo especial. “Es una bendición de Dios, tenía tiempo de no vender todo lo que traía y hoy vendí dos sacos de yuca, ya no tengo”, afirmó.