Roberto Morales Muñoz*
En la actualidad, los países del istmo centroamericano vienen desarrollando una serie de esfuerzos, tanto de carácter local como regional para participar de manera activa y competitiva en las zonas de libre comercio, en el marco subregional y en el marco regional. En el marco regional, encontramos los esfuerzos tendientes a unificar las economías del hemisferio en un solo Tratado de Libre Comercio, iniciado en la Primera Cumbre de las Américas, llevado a cabo en diciembre de 1994, en Miami, donde se acordó establecer un “Área de Libre Comercio de las Américas” (ALCA), y concluir las negociaciones para el acuerdo antes del año 2005.
En todo el proceso de surgimiento del ALCA hasta la fecha, se han generado una serie de negociaciones entre los 38 países, los cuales deberían tener un cierto grado de preparación para la misma, puesto que participar en el ALCA, para los centroamericanos, significa tener en cuenta el grado de participación y el papel que jugarán las economías de Centroamérica. En ese sentido, y teniendo en cuenta que los países del área son muy pequeños, con un menor desarrollo relativo, Nicaragua como toda Centroamérica deberá competir con economías grandes (Brasil, Chile, México, etc.), mucho más desarrolladas en casi todas las esferas económicas, (industrial, mercados financieros, etc.), y mucho más competitivas.
Nicaragua no está preparada ni será capaz de enfrentar factores críticos para una integración comercial a una escala de esa naturaleza en tanto no tenga un fogueo dentro de una estructura de menor integración como lo podría ser una estructura de menor grado de integración, y no por ello menos importante, como la Asociación Latinoamericana de Integración (ALADI).
Recordemos que, el potencial de crecimiento de los países de Centroamérica depende de su crecimiento hacia afuera que hacia adentro, característico del período de sustitución de importaciones que prevaleció en décadas anteriores y justamente con la mayoría de países miembros de la ALADI nuestro comercio internacional es débil o prácticamente nulo.
La creación de una zona de libre comercio con países de mayor desarrollo relativo pondrá a prueba a las empresas nacionales, por lo que resulta necesario actuar sobre los factores que más limitan la inversión y el desarrollo. En este sentido, la Cámara de Industrias de Nicaragua a través de su presidente emitió recientemente un voto de cautela ante la firma de los TLC, sea con Estados Unidos o Canadá, puesto que, de firmarse los tratados en las actuales condiciones en que se encuentra el sector agropecuario nicaragüense, la competencia sería totalmente desleal debido a que los países desarrollados subsidian a sus productores y países como los nuestros no pueden ni podrán competir a ese nivel. Es necesario señalar que uno de los objetivos al abrirnos a los mercados externos es mejorar la capacidad productiva y no acabar con el sector productivo.
Dado, que el plazo de inicio del ALCA es el año 2005, resulta apremiante acelerar acciones coordinadas en el ámbito nacional y sub regional, para superar rezagos en materia económica, social y política y avanzar a niveles de desarrollo más elevados, de manera que podamos tener más posibilidades de éxito.
Los países participan activamente en la constitución del ALCA por ser el Tratado Comercial más amplio que se ha firmado a través de los años entre los diferentes países del continente. De esta manera, se pretende ampliar la integración económica del continente, promoviendo el comercio sin barreras, sin subsidios, sin prácticas desleales y con creciente flujo de inversiones productivas, lo que promoverá el crecimiento económico.
El ALCA está relacionado con grupos u organismos de apoyo Administrativo y Sustantivo, que durante las negociaciones, recibirá apoyo a través de la creación de una Secretaría Administrativa, ubicada en el mismo sitio en donde se llevarán a cabo las negociaciones.
Esta Secretaría recibirá fondos de aportaciones locales así como recursos de las instituciones del Comité Tripartido compuesto por: El Banco de Desarrollo (BID), la Comisión Económica para América Latina y las Naciones Unidas (CEPAL), la Organización de Estados Americanos (OEA); cuyo aporte económico equivale a unos 3 millones de dólares, apoyo técnico y analítico para las negociaciones, asistencia técnica sobre temas relacionados con el ALCA, en especial a las economías más pequeñas del hemisferio. No obstante, recordemos que se atribuye a los consejos técnicos y grandes préstamos de las instituciones financieras internacionales uno de los motivos del fracaso económico de la Argentina.
En conclusión, el ALCA es una necesidad pero será factible a medida que los gobernantes tomen las medidas necesarias para no dañar la competitividad de los productos, los sectores productivos y, en general, la economía de nuestro país al competir con las grandes economías del Continente Americano.
* Jurista en Derecho Internacional.