El sabor de las variedades es una de las debilidades en el mercado internacional.

Piña con futuro pero sin presente

Mayda Isabel Meléndez [email protected] Si de primas a primera se tuvieran que definir las expectativas que existen alrededor de la comercialización de la piña, tanto dentro como fuera de Nicaragua, probablemente nadie se atrevería a emitir un juicio final. No porque no se realicen esfuerzos al respecto, pues de hecho se están haciendo, sino por […]

Mayda Isabel Meléndez [email protected]

Si de primas a primera se tuvieran que definir las expectativas que existen alrededor de la comercialización de la piña, tanto dentro como fuera de Nicaragua, probablemente nadie se atrevería a emitir un juicio final.

No porque no se realicen esfuerzos al respecto, pues de hecho se están haciendo, sino por dos razones importantes: las variedades aquí producidas son agridulces y por tanto muy poco apetecidas en el mercado internacional, y en segundo lugar porque los productores no han logrado alcanzar niveles de organización que les permitan entrar con fuerza al mercado local.

Las experiencias organizativas han sido muy buenas, así lo reconoce Eduardo Dávila López, presidente de la Unión de Productores de Piña de Ticuantepe R.L. (Uprotirl), quien asegura que “las experiencias pasadas de los actuales productores han sido negras, esa es la gran verdad y al surgir una nueva organización la ven con temor”.

Estas palabras fueron corroboradas por algunos pequeños productores de la zona, cuando aseguraron que lo mejor era trabajar por su cuenta, como es el caso de Felipe López, de la comunidad La Francia.

Según dice, primero su padre estuvo en una organización de productores, pero luego prefirió distribuir la propiedad entre sus vástagos. López, siguiendo los pasos de su progenitor se estableció con la Cooperativa “El Ejemplo”, porque si se está organizado es más fácil obtener insumos y capacitación “pero los socios dijeron que era mejor trabajar de manera individual y así me he quedado. Hace poco me llamaron de una cooperativa, pero no he ido a ver”.

Una vez con la cosecha en la mano, este productor se dirige a los mercados de Managua, principalmente al Mayoreo o al Oriental; pero de vez en cuando también visita el mercado de Masaya. Igualmente hacen los otros pequeños productores, “sacan” su producción a centros comerciales cercanos, todos andan en las mismas, pues prefieren trabajar por su cuenta.

“Aquí todo el mundo prefiere trabajar solo. Hubo un tiempo en que sí trabajábamos en cooperativas, había un centro de acopio en La Borgoña (comunidad cercana) que era de todos los productores… allí nos pagaban bien la piña y el precio ya estaba establecido, pero ahora lo que pagan varía”, dice.

Lo curioso es que los productores tienen buenos recuerdos de “aquellos tiempos”, pero no todos recuerdan con certeza en qué año dejó de funcionar el centro de acopio y mucho menos, conocen la causa de su cierre, el cual es atribuido a factores como mala administración y caída de los precios de la piña.

Pero al menos la Uprotirl sí tiene un centro de acopio, con miras a abrir otros, dijo su presidente. Explicó que por falta de recursos no han abierto un centro, con miras a la comercialización en el mercado local y otro en el Mercado Mayoreo para que los productores lleguen allí a dejar sus cosechas.

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