- “Oscar y Chávez no me hubieran resistido”, asegura el tricampeón pinolero
Edgard Tijerino M. [email protected]
Si hay algo que conservan los boxeadores más allá del paso del tiempo y las embestidas del viento, mientras ven caer las hojas de los árboles y los recortes se destiñen, es su ego… “Para estimularme, veo las fotos y leo artículos de mis mejores peleas. Entonces, me vuelvo a sentir tan grande como siempre lo fui”, dijo una vez Ray “Sugar” Robinson al formidable cronista del New York Times y ganador del Premio Pulitzer, Red Smith.
En mi caso, cada vez que converso con Alexis Argüello, invierto las imágenes… Lo estoy viendo lucir grandioso frente a Leonel, a Mancini, a Escalera, a Boza Edwards, a Watts, y no resisto la tentación de atraerlo hacia lo subjetivo, lo imaginario, lo que pudo ser o no ser, es decir, esas especulaciones tan útiles para el periodista.
Por largo tiempo he escuchado o leído: ¿Qué hubiera pasado en una pelea entre Oscar De la Hoya y Alexis Argüello? Vamos, ¿Cómo te imaginas el planteo? ¿Qué propuesta hubieras hecho y cuál esperado por parte de Oscar?
El Flaco Explosivo, se estira en su butaca frente a uno de los micrófonos de Doble Play, como si buscara la distancia para combinar golpes rectos, y ensaya una descarga: “Puedo decir sin pretender ser jactancioso, que Oscar De la Hoya no me lustraba los zapatos. Así de sencillo, y discúlpenme que sea franco… No le veo ningún chance, porque yo era un contragolpeador que dominaba plenamente la media y larga distancia ¿Cómo hubiera podido acercarse? En cada intento, no hubiera sabido por donde le caían las trompadas, y yo pegaba muy fuerte… Además, él tiene un estilo muy accesible para mi forma de atacar. ¿Se lo imaginan cambiando metralla conmigo? ¿Pueden mostrarme uno de sus rivales con tanto poder y frecuencia como yo acostumbraba desplegar? Lo he visto caer frente a pegadores no demoledores, y por eso digo que no me hubiera resistido.
Él ha enseñado mucha habilidad peleando en reversa… Podía llevarte a una situación incómoda con su movilidad y facilidad para salir hacia los lados.
“No, mi agresividad lo hubiera inutilizado… No lo iba a perseguir sin un plan, y cada vez que se detuviera para intentar arremetidas, se hubiera encontrado con mi anticipo y contra golpeo… Incluso rivales de más estatura y alcance no pudieron escapar a esa presión que yo ejercía… No voy a restarle méritos, pero se trata de analizar estilos, comparar rapidez, violencia y precisión… Posiblemente no hubiera durado mucho”.
¿Estás subestimando su resistencia? Él siempre mostró fibra.
“No creo que su consistencia sea comparable con la de Alfredo Escalera o Art Hafey… Te voy a dar un ejemplo: cuando peleó con Ike Quartey, en el duodécimo round andaba con la boca abierta, y eso es grave… Yo fui un peleador de 15 rounds, capaz de cerrar en forma acelerada y vigorosa… Es difícil mantenerse resistiendo tanto tiempo”.
¿Y una pelea con Julio César Chávez en plenitud de forma?
“Yo me enfrenté a 20 mexicanos, todos bravos, y ninguno me ganó… Sin quitarle meritos a Chávez, lo hubiera derrotado, por nocaut o por decisión… Eso sí, se trata de una pelea violenta, pero siendo yo un contragolpeador muy dañino, lo hubiera llevado a fuertes sufrimientos”.
Chávez era un toro, a veces suicida… Considera eso…
“Yo me enfrenté con peleadores más fuertes que Chávez… Hombres muy duros como Arturo León, que caminó los 15 asaltos insistiendo siempre… Chávez no representaba tanta dificultad como José Luis Ramírez, capaz de provocar desconcierto… Admito que Chávez, con sólida reputación, fue un gran peleador, pero por su forma de agredir, abriendo su defensa para mis golpes largos y repetidos, no le permitían tener posibilidad de derrotarme… Sin duda, una pelea brava, pero con un ganador, Alexis Argüello”.
¿Y Shane Mosley con su movilidad?
“Ese es otro tipo de rival, otros cien pesos como decimos aquí… Atrapar a Mosley es muy difícil, y lo sé por los problemas que enfrenté con Marcel… A mí me sorprendió cuando Vernon Forrest lo derrotó y cómo lo hizo, pero no puedo dejar de valorarlo como un rival terriblemente complicado”.
¿Leonard y Hagler?
“Fueron demasiado buenos y estaban moviéndose en categorías en las que yo no tenía nada que hacer”.
¿Qué hubiera pasado entre Alexis Argüello y Durán en las 135 libras? Según lo que dijo Durán en Caracas hace unos meses, serías noqueado.
“Yo puedo leer los labios de Durán diciéndote… Ese muchacho no me hubiera caminado largo… No es así… Yo le he dicho: ‘Mirá, Durán, vos y yo hubiéramos sudado’, porque yo entiendo que él era un gran peleador, un buen contragolpeador y con gran velocidad, pero yo también siempre lo fui, y se trataba de un choque de trenes, algo titánico… No digo que lo hubiera derrotado, pero era una pelea de resultado incierto… Los ganadores hubieran sido el público y el boxeo”.
Siempre es tentador ir hacia lo subjetivo, lo imaginario, lo que pudo ser o no ser, el material para especular, sobre todo en el boxeo… Años después de su retiro, Argüello sigue noqueando.
LA FIERA DOMADA
¿En cuál categoría te sentiste mejor?
“Me sentí muy bien en Pluma, Ligero Junior y Ligero… Mis actuaciones entre 126 y 135 libras fueron bien parejas, pero en 140, sentí muy fuerte a Pryor. Un gran campeón en un peso superior me dominó”.
¿Tu pegada era más dañina en pluma?
“Naturalmente en 130 y 135 la resistencia era mayor, pero mi pegada siempre fue potente. En esas dos categorías, siempre fui considerado favorito para ganar por nocaut”.
Una pelea para recordar
“La de Roberto Elizondo. Todo lo hice bien”.
¿Y la de Leonel?
“También fue excelente”.