Manuel Checa (AFP)
PARIS.- El serbio Bora Milutinovic, seleccionador de China, es una caso único en el fútbol. Tras haber dirigido a cuatro selecciones en los últimos Mundiales, afronta su quinta cita consecutiva con un nuevo equipo.
Después de conducir a México en 1986, a Costa Rica en 1990, a Estados Unidos en 1994, a Nigeria en 1998 y ahora a China en 2002, se le puede llamar el señor de los records. Nadie podrá igualar una carrera mundialista tan peculiar.
Además, será el primer técnico que tenga a 1.300 millones de personas siguiendo su labor, con la ilusión de que China supere la primera fase, algo que curiosamente ya consiguió Milutinovic en sus anteriores cuatro equipos.
Aunque ésta es la primera vez que acude a un Mundial habiendo llevado a su equipo en la fase de clasificación, ya que sus cuatro anteriores experiencias le llegaron con selecciones que ya habían sacado su billete cuando él asumió el cargo.
Milutinovic no quiere llevar consigo la presión de volver a clasificar a otro equipo a la segunda fase. “Nosotros ya somos campeones del mundo después de habernos clasificado”, afirma, tras guiar a la selección china a su primera cita mundialista, un país con 4,3 millones de licencias futbolísticas.
China se clasificó tres jornadas antes de que terminaran los partidos en su grupo, tras lograr imponerse en Omán (0-2), Emiratos Árabes Unidos (0-1) y empatar en Qatar (1-1).
Curiosamente, sus grandes logros han llegado en Mundiales y en selecciones sin tener una gran carrera a nivel de clubes, aunque Milutinovic afirma que nunca le han llegado ofertas.