Mauricio “Chocorrón” Buitrago.

Frustración e impotencia

El Mundial, un sueño que siempre fue prohibido Wilder Pérez R [email protected] La historia de Miguel Buitrago está en el Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense. Se dedicó al fútbol desde que tenía ocho años, hasta que a una de sus rodillas le impidió, a los 45, continuar escribiendo su historia a punta de […]

  • El Mundial, un sueño que siempre fue prohibido

Wilder Pérez R [email protected]

La historia de Miguel Buitrago está en el Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense.

Se dedicó al fútbol desde que tenía ocho años, hasta que a una de sus rodillas le impidió, a los 45, continuar escribiendo su historia a punta de patadas.

Tiene 25 años de haberse retirado de la Primera División. Vive en una casa con un auto en el garaje que muchos envidiarían. Pero nada de eso le trajo el deporte. De hecho, le sobraron oportunidades para vivir del fútbol, pero jamás aceptó.

Y lo resume en una sola frase: “Ser futbolista en Nicaragua da frustración e impotencia”. Según Buitrago, también conocido como “Chocorrón” en el medio futbolístico nacional, el deportista nicaragüense no tiene acceso siquiera a la posibilidad de acariciar el sueño de un Mundial.

“Ni siquiera hemos tenido oportunidad de pelear en un torneo clasificatorio, aun en la época en que había calidad para participar, nunca la tuvimos, y uno como deportista es lo que desea”, comenta.

DESDE LA TIERRA

Desde el porche de su casa explica cómo el Mundial para los futbolistas nacionales es equivalente a ver pasar un avión rompiendo el cielo. “Mi hijo un día me preguntó por qué Nicaragua nunca clasifica para el Mundial, yo le respondí que porque ni siquiera nos inscribíamos”, reflexiona Buitrago.

El histórico jugador defensivo de equipos como la UCA, el Dínamo, el Santa Cecilia, La Nica y el Diriangén, no se cansa de explicar lo que un jugador siente al ver que sus deseos de representar a Nicaragua ni siquiera tienen oportunidad de volverse realidad.

“Por eso te digo que da frustración e impotencia, porque uno siente alegría, orgullo, de defender la camiseta de su país en el extranjero… pero más bien vemos por televisión a otros países”, explica Buitrago.

LA ETERNA FALTA DE APOYO

El experimentado jugador insiste en que la falta de apoyo es lo que ha mantenido al fútbol nacional a ras del suelo. Eso repercute en carencia de torneos escolares y de barrios, un seguimiento en el desarrollo de los futbolistas, y gente con experiencia en otros países.

“Antes había más apoyo de las empresas, pero aun así, nunca se nos inscribió en los torneos clasificatorios del mundial, ahora no hay nada de eso… no hay despegue porque no hay campeonatos de chavalos de colegio ni entrenadores dedicados a ellos, no hay canchas de fútbol, los estadios parecen potreros y no hay entrenadores extranjeros. Eso tiene que cambiar”, puntualiza.

LA FIEBRE DEL MUNDIAL

A pesar de las desventajas, Miguel Buitrago asegura que vale la pena ser futbolista, porque el que lo es en Nicaragua es “porque lo lleva dentro”.

La ventaja que se le puede sacar a la llamada “fiebre del mundial”, es que los jóvenes pueden aprender las técnicas viendo los juegos que se pasan en la Copa, e inmediatamente realizar torneos juveniles y mantenerlos con entrenadores extranjeros.

Según Buitrago, algo que puede levantar el nivel del fútbol nacional en los próximos campeonatos nacionales es la importación, no sólo de instructores, sino también de jugadores con buena experiencia que sirvan de ejemplo a los nacionales.   

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