Lorenzo Martínez (EFE)
ROMA.- La estadounidense Serena Williams (n.4) derrotó ayer en la final de Roma a la belga Justine Henin (n.5), por 7-6 (8-6) y 6-4, en una hora y 57 minutos, para ganar por primera vez el Abierto de Italia.
Serena Williams, con su triunfo, ganó un premio de 182.000 dólares y 275 puntos WTA; mientras que a Henin, como finalista, le correspondieron 92.000 dólares y 193 puntos WTA.
Además, Serena se tomó la revancha de la derrota sufrida ante Henin el pasado domingo en la final del torneo de Berlín.
La pequeña de las Williams se llevó a su casa un título que su hermana mayor, Venus, conquistó en 1999 ante la francesa Mary Pierce, también en dos sets (6-4 y 6-2). Venus siguió a su hermana desde las gradas, tras su sorprendente retirada el pasado martes.
Este Abierto de Italia ha estado marcado por el signo de las Williams: el positivo, el triunfo de Serena, al exhibir mucha potencia pero también buena calidad; el negativo, representado por la retirada de Venus, media hora de su partido ante la rusa Anna Kounikova, al aducir problemas en la muñeca derecha, pero que ha dejado muchas dudas.
La final entre Serena y Henin, a la que llegaba la belga sin haber perdido un solo set en el torneo, no resultó de gran calidad, pero sí fue creciendo en intensidad y buenos golpes según transcurrían los minutos.
Un encuentro donde mandó el saque (tan sólo dos roturas por parte de Serena y uno de Henin), pues no sería hasta el séptimo juego del segundo set cuando una jugadora robaba por vez primera el de su rival, pero en el que también, sobre todo, destacaron los muchos errores por ambas partes.
El partido vio a una Henin más a la espera y sin buscar la red como había hecho en los precedentes encuentros, mientras que Serena, con su clásica potencia, equilibraba en los peloteos el mayor toque de su rival.