Para la psicóloga Karla Olivares, todos estos resultados tienen lógica. Y es que el sexo sigue siendo un tema tabú a pesar de que los canales de comunicación entre padres e hijos se han abierto considerablemente. Pese a esto, todavía existen familias en las que no se puede hablar de sexualidad con plena libertad, por el contrario, muchas veces los jóvenes son recriminados al tocar el asunto.
En cuanto al hecho que más del 60 por ciento de las mujeres dicen ser vírgenes, la doctora Olivares asegura que ese porcentaje en realidad es más bajo “lo que pasa es que en Nicaragua las mujeres fuimos educadas con el precepto de que entre más tarde iniciemos nuestra vida sexual, mas nos van a respetar; mientras que con los hombres sucede lo contrario: entre más mujeres tengan, más viriles son”. Entonces las mujeres optan por poner la pérdida de su virginidad, como el mayor de sus secretos.
Por otro lado, existe la costumbre solapada de buscar trabajadoras del sexo para hacer de los jóvenes “unos verdaderos hombres”. Es por ello que más del 47 por ciento de los muchachos inician su vida sexual entre los 12 y los 15 años, por lo general con personas mayores y de mucha experiencia. Pero esto podría representar un arma de doble filo, apunta Olivares. Por un lado se afirma el concepto de que los hombres nacieron para satisfacerse, no para satisfacer y por el otro se vuelven más propensos a contagiarse de cualquier enfermedad.
Casi el 100 por ciento de las universitarias asumirían ante su pareja una ETS. La explicación que le encuentra la doctora Olivares, es que las mujeres visitan con mayor regularidad a su médico, por lo tanto conocen las implicancias de quedarse calladas ante una situación como ésta. Pero los hombres casi no asisten a los centros de salud, ni mucho menos para hacerse una revisión en sus genitales. Hay que recordar que existen enfermedades que no presentan síntomas visibles, por lo que el sexo masculino se vuelve el mejor candidato. Entonces ¿cómo es que los hombres dicen asumir una enfermedad si ni siquiera tienen la costumbre de chequearse regularmente? Ésta es una cultura que se necesita cambiar, dice Olivares.
En todo caso, lo más importante es la seguridad que el joven tenga en sí mismo. Ya pasaron los tiempos en que las mujeres cumplían con simples roles familiares y los hombres con llevar dinero a sus hogares. En cuanto al abuso que pueda generarse dentro de un centro de estudios superiores, éste no puede quedar impune. Es necesario hacerse valer para que el resto de las personas lo hagan. Nunca está de más ponerse a pensar qué es lo que realmente se quiere en la vida.