Estimada Psicóloga:
“El padre de mi hija no quiere asumir la responsabilidad afectiva”. Soy madre soltera con una hija de dos años, trabajo y gano lo suficiente para vivir cómodamente e independiente, amo a mi única hija y me preocupa mucho su salud emocional, su padre sólo asumió la responsabilidad económica y no esta dispuesto a comprometerse en la parte afectiva.
Realmente él nunca ha querido a la niña, desde que quede embarazada iniciaron los problemas, pues el quería que abortara; y ahora argumenta que me embaracé a propósito, que todo fue parte de un plan, para obligarlo a casarse conmigo.
Actualmente estamos separados, pero todos los sábados por la tarde, llega a la casa a dejar la ayuda económica. Ante la posición determinante por parte de él, de no asumir la responsabilidad afectiva, ¿qué debo de hacer, para que a mi pequeña no le afecte tanto la indiferencia afectiva y el rechazo que siente el padre hacia ella?
Respuesta:
Ser padre implica sentirse y “ser” parte de esa vida, de esa persona, es más que una responsabilidad y también va más allá de un compromiso. Es un sentimiento que debe construirse y fortalecerse. Y como se construye, éste se aprende y lo adquirimos de la formación que recibimos, y esta formación va a depender de nuestro género, va a ser diferente si somos Hombres o Mujeres.
Y esta educación no es igualitaria, equitativa ni justa, nos distribuyen roles distintos, dependiendo de nuestro género. Y esto nos ha distanciado a hombres y mujeres, confinándonos a relaciones donde lo que prevalece es el abuso de poder, y esto ha traído consigo violencia, negligencia, abandonos, ausencias, etc.
En nuestra realidad es suficiente ver a nuestro alrededor para darnos cuenta de la cantidad de hombres que son ausentes en la crianza y educación de sus hijos e hijas; reflejado claramente en hogares donde es la mujer la que asume esa responsabilidad.
Y el padre de tu hija no es la excepción. Es uno más de los hombres que no ha aprendido a valorar lo que recibió, que no se ha dado cuenta que ser hombre tiene una trascendencia mayor que tener sexo y dejar hijas e hijos sin un padre. Porque ser hombre o mujer adultos significa aprender a deshacer para ser capaces de volver a construir conceptos, pensamientos, etc, sanos y nuevos.
Ser capaces de transformarnos y no aceptar las cosas sin discernir donde no prevalezcan sólo nuestras necesidades y expectativas, sino tomar en cuenta la de los demás.
Pero en esta reflexión, es importante también que revisemos, y vos como mujer analicés ¿cuál es el rol que estas asumiendo? ¿Cuáles son tus conceptos sobre ser “Madre soltera”? ¿Cómo te estás viendo y sintiendo?
Qué tanto has trabajado vos como persona, como mujer esa ruptura, ese rechazo. Porque sería muy sano para vos y para la niña que lo proceses, para que seas capaz de enfrentarlo cuando ésta comience a preguntar y a cuestionar.
Tu hija va a aprender lo que vos estés en capacidad de darle, de proveerle, de enseñarle. Pero si vos te estás sintiendo desamparada, desprotegida, “sola” ella crecerá también sintiéndose así.
Al contrario de que si vos asumís un rol protagónico, seguro, optimista frente a ella, mostrándote mucho amor y respeto a vos y también a ella, tu hija aprenderá y va a crecer siendo una mujer segura de sí misma, estable y positiva.
Tu hija se merece todo lo que tengas para darle y asegurarle. Cuando ella tenga la capacidad, va a elaborar una conclusión sobre su padre, tomando en cuenta la actitud que él asumió ante ella. Para esto es importante que siempre tengas en cuenta ser honesta con la niña. Porque de la honestidad con que le transmitas los mensajes va a depender que sus conclusiones sean saludables para ella misma.
Estás clara de tus cualidades, reconócetelas y emprende la responsabilidad (ya lo estás haciendo) sin miedo, segura, recuerda que el amor no debe mendigarse ni condicionarse, tu hija vale mucho, es importante y merece respeto. Date tu lugar y dale a ella su lugar.