En donde las flores
remueven fragancia,
ternura de atardecer,
fue ahí.
En donde las aves nocturnas
cantan el llegar
del manto de la oscuridad.
¡Fue ahí en donde tú y yo
junticos los dos!
–Allá en donde no existe
el egoísmo
le dimos amor al sufrir
gloria al poder.
Como dos pequeñas
¡a lo lejos nos vieron nacer!
amor ahí.
¡Ahí vienen!
mas no se bastaron
y nos hicieron caer.
Emisario cruel
¿Por qué? Te empeñas en petrificar
lo que árbol en pradera es,
si ya con el tiempo ha de florecer
y sus frutos muchos han de querer.
Como ya he dicho,
al atardecer, ahí
en ese lugar las flores
remueven fragancia,
y las aves nocturnas
anuncian el llegar; alabanza
de lo que es y será.