- Partido Laborista que cayó de 97 escaños a 54
Arthur MaxAP
AMSTERDAM, HOLANDA.- Los votantes holandeses dieron un giro a la derecha después de ocho años de gobiernos izquierdistas, dando una victoria sorprendentemente amplia a los demócratas cristianos de oposición o partido refractario a la inmigración, cuyo carismático líder fue asesinado la semana pasada.
Los líderes políticos iniciaron el martes los contactos entre sí y con la reina Beatriz para formar nuevo gobierno. Se cree que el proceso durará semanas o meses para integrar en una alianza gobernante los partidos de distintas orientaciones y para negociar un pacto de coalición que los guíe en un período de cuatro años.
Completado el escrutinio, los democristianos ganaron 43 bancas —una ganancia de 14 en el parlamento de 150 miembros—, seguidos con 26 del partido fundado por el asesinado Pim Fortuyn.
Entusiasmados por su exitoso debut en las urnas, los partidarios de Fortuyn se reunieron en La Haya, ayer, para escoger un nuevo líder del movimiento que se había construido en torno de una sola personalidad.
El resultado de las elecciones del miércoles constituyó un fuerte revés para el Partido Laborista del primer ministro Wim Kok y sus dos aliados de coalición, que cayeron de un total de 97 escaños a 54.
Jan Peter Balkenende, profesor de filosofía cristiana que ha manifestado su disgusto con las políticas holandesas que permiten la eutanasia, casamientos homosexuales y tolerancia con las drogas menos potentes, probablemente será el próximo primer ministro.
La formación de una coalición derechista significaría la inclusión de los legisladores novicios del partido Lista de Pim Fortuyn.