Presos de lujo

Rafael G. Herrera [email protected] En los países civilizados, es la norma separar a los criminales endurecidos de los individuos que han incurrido en delitos de tipo corporativo, tales como desfalcos, lavado de dinero, etc. En Estados Unidos, los funcionarios de gobierno, ejecutivos de corporaciones, y oficiales de los departamentos de la Policía que han delinquido […]

Rafael G. Herrera [email protected]

En los países civilizados, es la norma separar a los criminales endurecidos de los individuos que han incurrido en delitos de tipo corporativo, tales como desfalcos, lavado de dinero, etc.

En Estados Unidos, los funcionarios de gobierno, ejecutivos de corporaciones, y oficiales de los departamentos de la Policía que han delinquido son ubicados en prisiones especiales que más bien se asemejan a un country club. Es más, no existen celdas. Cada individuo tiene su cuarto. Más bien parece un internado, tales como el del Colegio Centroamérica o La Salle de Diriamba. Poseen computadoras, campos de golf, cine, televisión en sus cuartos, ilimitadas llamadas telefónicas, etc.

Por supuesto, todo subvencionado por el gobierno. La idea es que si estos individuos son enviados a una prisión donde se encuentran prisioneros encallecidos no sobrevivirían el sistema penitenciario.

No se puede ubicar a un individuo que posee una educación universitaria con un individuo que ha asesinado o violado a alguna persona y que con costo se graduó de la primaria.

Es suficiente castigo con tenerlos encerrados en un lugar permanentemente, pueden correr el riesgo de ser asesinados si se les mezcla con los delincuentes comunes.

Según las crónicas, todo va a correr a cuenta de las familias de los prisioneros. Por consiguiente, hay que tener un poco de compasión y no estar despotricando en contra del tratamiento que estos individuos recibirán. Suficiente castigo es que estén encerrados.  

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