- Sospechoso es acusado de matar a balazos a un ancianito que laboraba como vigilante
Mario Sánchez P. [email protected]
Casi un mes después, la Policía capturó a Carlos José Zamora Avilés, alias “El Garrobo”, a quien se acusa de haber dado muerte a balazos al anciano vigilante Carlos Alberto López López, en compañía de Luis Alberto Obando Machado, de 20 años, alias “El Zopilote”, y de un tercero conocido como “Guarón”. El hecho ocurrió el 19 de abril en el barrio Lomas de Guadalupe, en Managua.
Según el informe policial, uno de los balazos presuntamente disparados por “El Garrobo” o “Garby”, le atravesó el corazón a López López, de 63 años, mientras que los otros dos le ingresaron en el pecho. Al caer muerto el anciano, “Garby” lo despojó de la pistola Tula Tukarev (TT), dice el informe de la División Seis de La Subasta.
“El Garrobo”, quien fue capturado el martes, un joven de unos 5 pies de estatura, reconocido por los tatuajes en el cuello y los brazos, sostuvo que él no mató al vigilante, a quien dijo no haber conocido, y que supo de su muerte porque leyó la noticias en los diarios.
Argumentó que los testigos declararon a la Policía que los autores del asesinato del vigilante fueron dos hombres altos que se movilizaban en una bicicleta, y “yo no soy alto” pero “aquí —en la Policía— dicen que yo lo maté. Yo no lo maté”, reiteró.
El crimen lo denunció Argentina Azucena Valenzuela, hija de López López. Mientras que los testigos declararon en la Policía que el vigilante llegó a “reportarse” a eso de las 5:00 de la tarde del 19 de abril a la pulpería de Jeanette Muñoz Otero, en las cercanías de la terminal de buses de la ruta 112.
El ancianito, a eso de las 7:30 de la noche, se sentó en un muro del sector de la pulpería, adonde llegaron, “El Garrobo”, “El Zopilote” y “Guarón” en una bicicleta niquelada. “El Garrobo” lo observó, e instantes después se le acercó y “a boca de jarro” dejo ir los tres balazos en el pecho.
Enseguida, “El Garrobo” se agachó y le robó la pistola TT con que el ancianito trabajaba, que era propiedad de Aristeo José Miranda González, quien era su patrón. Con el bélico botín en mano, los tres jóvenes huyeron en la bicicleta con dirección norte, doblaron al oeste, hacia Villa Libertad y desaparecieron, dice la Policía.
ANCIANITA DESAMPARADA
Don Carlos Alberto López López, de 63 años, era casado con doña Julia Isabel Valenzuela, quien temía de que su anciano esposo sufriera alguna tragedia, por lo que diariamente rezaba pidiendo a Dios que lo protegiera.
La ancianita agregó que él también temía morirse y dejarla desamparada, enfrentando dificultades para mantener al hijo con retardo mental que habían procreado. “No sé cómo vas a hacer el día que me muera”, le expresaba en diversas ocasiones a su viejita al despedirse de ella cuando se iba hacia su arriesgado trabajo.