El café y la pesadilla del mercado

Rómulo Sánchez Leytón* ÚLTIMA PARTELa insolvencia de los productores de café plantea un gran desafío para la política económica. El hecho que las políticas estatales “designaron” los riesgos y los costos para los productores y los beneficios para los exportadores, banqueros y grupos oligopólicos, ha creado un serio conflicto. En ellos se han concentrado las […]

Rómulo Sánchez Leytón*

ÚLTIMA PARTE
La insolvencia de los productores de café plantea un gran desafío para la política económica. El hecho que las políticas estatales “designaron” los riesgos y los costos para los productores y los beneficios para los exportadores, banqueros y grupos oligopólicos, ha creado un serio conflicto. En ellos se han concentrado las ganancias de la caficultura. No hay porque extrañarse de la prosperidad de las instituciones financieras. Con ello se han extraído los recursos del sector productivo y se han colocado en el marasmo de la especulación financiera.

Las deudas han crecido y se han manipulado con mecanismos ilícitos vestidos de “legales”. Una política realista y responsable de la “nueva era” está llamada a corregir los desequilibrios creados. Debe velar por una distribución más equitativa de los riesgos, costos y los beneficios de la caficultura. La situación de falta de crédito, deudas inmanejables, estancamiento productivo, creciente desempleo y pobreza, no beneficia el despegue económico.

Volviendo la deuda manejable se podría reactivar la generación de riqueza.

La expropiación vía deuda debe detenerse, hacer manejable la deuda debe significar cambiar la deuda inflada en deuda real. La corrupción ocasionó daños, afectando negativamente la actividad cafetalera. Con operaciones fraudulentas se hizo perder patrimonio a muchos productores. La superación de la crisis, requiere un examen profundo de la inserción de la caficultura en el mercado mundial. Debemos participar en las negociaciones que promuevan la negociación entre los productores y consumidores, con el objetivo de reordenar el mercado.

Una salida que se intenta aconsejar es el cultivo de tipos de café, que sean bien valorados en el mercado. La demanda de granos exóticos crece sobre todo, en Estados Unidos y Europa. Algunas empresas de café (Jacobs, Tchibo, Starbuck’s) compran tales granos hasta con certificados de calidad como el vino. El negocio está ahora concentrado en los granos de origen “noble”. Sin embargo, esto no es una solución duradera, para la masa de los que siembran y producen café. La demanda es muy reducida. Se ha recomendado como alternativa a la crisis, el dejar las plantaciones quietas, mientras la oferta y la demanda a nivel mundial se equilibra. Por ahora el precio del café no se reanima y la demanda sigue por debajo de la oferta. La ley sigue funcionando en beneficio de los monopolios y oligopolios.

Un artículo aparecido en LA PRENSA señalaba, que en Indonesia se ha descubierto un mamífero carnívoro, el Musang o Luwak. Él digiere granos maduro y defeca la semilla, ésta se vuelve única en sabor y aroma, después de haber sido tratada con los jugos gástricos en el estómago del animal. Es uno de los granos más apreciados que se pueden degustar en el mundo. El Café de Luwak, adquiere precio lujoso, de hasta 300 dólares la libra. El apreciado café se ha convertido en el más caro y exótico del mundo. Los sibaritas pagan unos US 5 dólares por cada taza del escaso café en New York, Japón, Reino Unido y otras ciudades que pueden darse ese lujo.

Se me ocurre que a lo mejor los monos congos de nuestros cafetales, podrían proporcionar granos, con una fermentación única. De esa forma podríamos producir una infusión tan exquisita, como la del mamífero que vive en los cafetales indonesios. Ojalá no estemos desperdiciando esa oportunidad. Otra sería convertirnos en bebedores de café, expertos señalan ahora que el café no es dañino para los niños. Después de todo el mercado es amoral, por ello es eficiente señalan eufóricos y embriagados los fundamentalistas de la “mano invisible”. Ante la globalización y el mercado libre, el café no es el primero ni el último de nuestros productos agrícolas que sucumbe.

Al azúcar también le llegó su turno. Cosas del mercado.

* Doctor en Economía.  

Puede interesarte

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí