Los controles para certificar el cumplimiento de las normas sanitarias en los productos de origen agropecuario están tornándose más efectivos debido a las exigencias en el mercado internacional.

Agroempresarios buscan la inocuidad

La inocuidad de los alimentos, es decir que son sanos, es certificada por el Ministerio de Salud y Ministerio Agropecuario y Forestal Opiniones recabadas muestran el interés de los empresarios por obtener la certificación que exigen los mercados internacionales Mayda Isabel Meléndez [email protected] El objetivo principal de los empresarios nicaragüenses, cuyos productos son de origen […]

  • La inocuidad de los alimentos, es decir que son sanos, es certificada por el Ministerio de Salud y Ministerio Agropecuario y Forestal
  • Opiniones recabadas muestran el interés de los empresarios por
    obtener la certificación que exigen los mercados internacionales

Mayda Isabel Meléndez [email protected]

El objetivo principal de los empresarios nicaragüenses, cuyos productos son de origen vegetal, está empezando a forjarse en función de un elemento: buscar la certificación de inocuidad de sus productos para entrar con más fuerza al mercado internacional.

Un ejemplo de ello es Blanka Callejas, gerente de Industrias Callejas, una empresa reconocida en el mercado local por sus jaleas de guayaba, piña y mermeladas de fresa.

A su entender, para exportar, la legislación nicaragüense sólo le exige la certificación y registro sanitario del Ministerio de Salud (Minsa), pero ella va en busca de algo más: el Análisis de Riesgos y Puntos Críticos de Control (HACCP), por su nombre en inglés (Hazard Analysis Critical Control Point), el cual es emitido solamente por el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For).

“Las pequeñas empresas queremos salir adelante y para ello, tenemos que mejorar nuestro sistema de control de calidad. Necesitamos apoyo del gobierno, en este caso necesitamos las buenas prácticas de manufactura y sentimos que el Mag-For no tiene capacidad”, dice.

Para solicitar la certificación HACCP, la empresa escribe un plan de trabajo detallando minuciosamente todos los pasos que seguirá para obtener dicha certificación. El Mag-For se encarga de verificar su cumplimiento, brindar apoyo técnico y auditar el seguimiento, pero Callejas no ha logrado que un inspector la visite y revise su plan, lo cual es primordial para poder implementarlo.

“Me interesa el HACCP porque, en primer lugar, va a avalar que los planes que tengo garantizan la inocuidad del producto y segundo, porque tendré mejor imagen ante los países donde exportamos las jaleas y mermeladas”, explica.

Reconoce que en el exterior nunca le han “parado” un producto, pero las exigencias internacionales cada día se incrementan “y uno nunca sabe”.

QUESEROS TAMBIÉN LO QUIEREN

A los productores cuya materia prima es de origen animal, la Ley de Salud Animal que entró en vigencia en 1998, les exige ser más cuidadosos con lo que van a elaborar en sus plantas, pero a veces eso no es suficiente pues además de la calidad e inocuidad, otro problema que se enfrenta es el mercado.

Ariel Cajina, directivo de la Cámara Nicaragüense del Sector Lácteo (Canislac), asegura que los queseros nicaragüenses tendrían mayor oportunidad de colarse en el mercado salvadoreño si siguen ejemplos como el de Dinamarca, país que exporta una sola marca para cada producto, aunque éstos provengan de diversas plantas.

Los productos se comercializan como uno solo, pero se le da estricto seguimiento a los productores para que cumplan con la calidad y normativas requeridas a fin de no perder el mercado.

“Si estamos importando queso fresco, mantequilla, crema, quesillo, pues hagamos como hicieron los mataderos, se juntaron y pusieron una distribuidora de carne en El Salvador”.

A juicio de Cajina, una de las mayores dificultades que se enfrenta es que las plantas son dirigidas por los propios productores, quienes tienen como interés primario salir de la leche. Opina que lo ideal es que un gerente de mercadeo esté al frente de las queseras

“Debemos tener conciencia de que no es sólo salir de la leche, sino cómo producir algo que en el tiempo nos va a dar la posibilidad de colocar esa leche que estamos produciendo. Ese es el punto”, señaló.

MINSA Y MAG-FOR, VAN DE LA MANO

Las inspecciones realizadas por el Ministerio de Salud (Minsa) y el Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), prácticamente van de la mano, no sólo porque en algunas ocasiones se realizan de manera conjunta para aprovechar recursos, experiencias y tiempo, sino porque para que una planta comience a operar, necesariamente debe contar con el aval del Minsa y luego, si desea alcanzar el HACCP, debe contar con el visto bueno del Mag-For.

El director de Registro y Control de Alimentos del Minsa, Edgardo Pérez, explicó que para iniciar operaciones todas las plantas procesadoras deben solicitar la licencia del Minsa, la cual avala las condiciones sanitarias del establecimiento y es extendida por el Sistema Local de Atención Integral de Salud de cada departamento del país.

Luego, con una periodicidad trimestral o semestral a más tardar, se realizan inspecciones por medio de las cuales se garantiza que la planta conserva el cumplimiento de las normas sanitarias requeridas, pues la licencia puede ser renovada anualmente o revocada en el momento que el Minsa considere conveniente.

Las empresas que desean expandir su negocio fuera de Nicaragua, deben solicitar el Registro Sanitario, el que avala la calidad sanitaria del producto. Para obtenerlo, se lleva una muestra al departamento de Registro y Control de Alimentos donde lo remiten al laboratorio, donde el proceso de análisis del producto dura uno 12 días promedio.

Si el estudio no revela anormalidades como bacterias u otros elementos que atenten contra la calidad del producto y la salud de los consumidores, en cuestión de 48 horas el producto examinado recibe su Registro.

EXIGENTE MERCADO INTERNACIONAL

El Mag-For también tiene su parte, Diego Velásquez Pereira, jefe del Departamento de Inspección y Certificación de la entidad, explica que el mercado internacional exige a las plantas que mandan productos a sus países que cuenten con esta certificación.

Aunque el departamento de Inspección y Certificación (HACCP) fue instaurado apenas en 1998, cuando se publicó la Ley 291 (Ley de Sanidad Animal) que manda su creación, fue relativamente fácil empezar a trabajar con los productos de origen animal pues se contaba con la experiencia previa de inspección a los mataderos, desde los años 1960.

El camino, dijo el entrevistado, ha sido un poco difícil a la hora de trabajar con los productos de origen vegetal, pues aunque el procedimiento básicamente es el mismo, el personal no cuenta con el beneficio de la experiencia previa, pues este departamento apenas se está organizando.

No obstante, dijo que la institución realiza esfuerzos para que el trabajo entre los inspectores de productos de origen animal y los inspectores de productos de origen vegetal se realice de manera conjunta “y de esta manera se dé mejor y más rápida respuesta a las plantas procesadoras que deseen implementar el plan HACCP”.

“Se espera que en un par de meses la atención a las plantas de productos de origen vegetal sea tan expedita como a las de origen animal”, agregó.

UN TRABAJO PERMANENTE

El objetivo del Ministerio Agropecuario y Forestal (Mag-For), por medio de los departamentos de Sanidad Animal y Sanidad Vegetal, es llevar a cabo la inspección sanitaria de las plantas procesadoras en todas las áreas y verificar la implementación del sistema HACCP.

No obstante, Diego Velásquez, jefe del Departamento de Inspección y Certificación (HACCP), recalcó que al fin de cuentas son las propias empresas quienes deben preocuparse porque su personal cumpla con los requerimientos para garantizarle al consumidor que el producto que va a ingerir es seguro, y con una inocuidad del sistema garantizada.

Pero, para que una empresa reciba las inspecciones del Mag-For, debe estar inscrita ante el mismo. “La planta diseña su plan HACCP de acuerdo a sus necesidades y lo remite al Mag-For, cuya función es de apoyo y verificación de que todo se cumpla, luego se hace la auditoría con un manual de procedimiento basado en todos los requerimientos internacionales. La planta debe sacar 80 de 100 puntos para obtener certificación”, explicó Velásquez.

A diferencia del Minsa, las plantas procesadoras que deseen la inspección del Mag-For deben pagar un arancel mensual que varía de acuerdo al rubro que producen, luego la institución gubernamental se encarga de pagarle al inspector.  

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