Matilde Mordt.

¡Urge diversificar producción agrícola!

Leslie Ruiz Baldelomar [email protected] La producción diversificada de rubros comerciales podría elevar notablemente los ingresos económicos de las familias que viven en las fronteras de nuestro país. A esa conclusión llegó Matilde Mordt, en su último libro “Sustento y sostenibilidad en la frontera agrícola. La evolución de la frontera en el sudeste de Nicaragua”, presentado […]

Leslie Ruiz Baldelomar [email protected]

La producción diversificada de rubros comerciales podría elevar notablemente los ingresos económicos de las familias que viven en las fronteras de nuestro país. A esa conclusión llegó Matilde Mordt, en su último libro “Sustento y sostenibilidad en la frontera agrícola. La evolución de la frontera en el sudeste de Nicaragua”, presentado en el auditorio Nitlapán de la Universidad Centroamericana (UCA).

Las poblaciones de la frontera agrícola actualmente viven en condiciones de extrema pobreza, por lo que al optar este sistema tendrían una menor dependencia económica de un solo rubro. Además contarían con mayor variedad de alimentos para consumo propio.

Otro descubrimiento que Matilde Mordt encontró durante la etapa de investigación para este libro, que va de 1997 al 2000, es que hay una serie de rubros que pueden generar mayores ganancias que los tradicionales como el arroz y los frijoles “en Nicaragua se están usando sistemas no viables como la siembra de frijoles. Si bien es un grano básico, éste no ecológicamente sostenible, aunque se puede mantener como consumo propio en estas zonas”.

Para Mordt, es importante empezar a impulsar otros rubros que generen verdaderas entradas monetarias como la ganadería. Sin embargo ésta tiene una gran desventaja y es que necesita de una amplia extensión territorial, lo que provoca el desplazamiento de la población humana.

En este sentido, Matilde Mordt recomienda la combinación de ambos rubros: Uno para autoconsumo y otro para comercializar.

En su libro, Mordt no sólo se refiere al problema de la frontera agrícola, el cual cobra auge a partir de los años 90, cuando los desmovilizados de la guerra civil de la década de 1980, regresan a sus hogares; sino que también trata el avance del espacio humano sobre el espacio virgen de la naturaleza.

“Definitivamente hay un avance de la frontera agrícola que se traduce a una presión poblacional sobre todo para los bosques. Pero hay algo nuevo: la legislación ambiental. Se declaran una serie de áreas de reservas con categorías de protección”. Lo que para ella significa una buena señal para disminuir la degradación ecológica.

A manera de ejemplo dijo que la colonización de Nueva Guinea, por ejemplo, arrasaba con los recursos naturales en menos de 50 años. “Pero la gente que llega a esta nueva frontera agrícola está adoptando un nuevo discurso basado en la sostenibilidad. La población está hablando de conservación del medio ambiente, aunque hay quienes todavía manifiestan la cultura de tala y quema de recursos naturales”.  

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