Rosa Fuertes T. [email protected]
En el editorial del 8 de mayo titulado “El mundo de los menores”, me llamaron la atención algunos planteamientos a propósito de la Sesión Especial de Naciones Unidas en favor de la Infancia.
Quisiera referirme a algunos artículos del Código de la Niñez y la Adolescencia para argumentar por qué no estoy de acuerdo con la posición de LA PRENSA y con el artículo referido a la valoración de la Corte Suprema de Justicia. Soy una comunicadora social que promueve Derechos Humanos de niñas, niños y adolescentes, y que he tratado de ir conociendo y divulgando el Código de la Niñez, el cual creo que hace buenos aportes para el desarrollo del país.
Existen algunos artículos del Código de la Niñez (95, 124, 203) que se refieren a las preocupaciones que se manifiestan en el editorial:
— Artículo 95: La Justicia Penal Especial (del libro III del Código) establece que ésta se aplicará a los adolescentes que tuvieran 13 años cumplidos y que sean menores de 18 al momento de cometer un hecho tipificado como delito. Los adolescentes entre 15 y 18 no cumplidos pueden ser privados de libertad.
— Artículo 203: Se aplicará privación de libertad cuando se cometa cualquiera de los siguientes delitos: asesinatos, homicidios, violaciones, raptos, robo, tráfico de drogas, incendios entre otros. Éstos son partes de los delitos señalados en el artículo referido, los cuales merecen pena por su gravedad.
Creo que el Código no exime de culpas a ningún niño, niña o adolescente transgresor, más bien establece medidas que deberían ser aplicadas en la misma proporción en que se garanticen los derechos. La falta de garantías de derechos crea las condiciones básicas para que niñas, niños y adolescentes se conviertan en transgresores, para convencernos de esto bastaría con que echáramos un vistazo a las condiciones de vida en la que se desenvuelven por ejemplo las niñas y niños de Acahualinca.
La Cumbre de la Infancia es una oportunidad para definir medidas específicas para obligar al Estado a cumplir con sus compromisos, sobre todo para que en el centro de sus prioridades estén las niñas, niños y adolescentes de esta nación.