- Policía de Rosita y Bonanza encontró ocho AK y 1,222 proyectiles
- Armas pertenecían a la banda del extinto jefe del FUAC, Domingo García Quintero, alias “Tinieblas”
Heberto Jarquín M.CORRESPONSAL/TRIÁNGULO [email protected]
Un operativo conjunto de las secciones de Policía de Rosita y Bonanza en las montañas del Triángulo Minero, concluyó con el descubrimiento de un buzón de armas que perteneció a los remanentes del Frente Unido Andrés Castro (FUAC).
El operativo se realizó el viernes 10 y el sábado 11 de mayo en el lugar conocido como Campamento Número Siete, ubicado en el Cerro El Congo, 50 kilómetros al noroeste de Rosita.
La Policía encontró en el buzón ocho fusiles AK con 1,222 proyectiles que estaban custodiados por el sujeto Ramón Avilés González, que en las filas del FUAC era conocido como “Luz Negra”.
Avilés González dijo que las armas las había embuzonado el cabecilla Domingo García Quintero, alias “Tinieblas”, quien fue aniquilado por el Ejército y la Policía el 26 de marzo pasado.
CUSTODIA DEL BUZÓN HABÍA DESERTADO
El custodio del buzón (Ramón Avilés González) desertó junto a tres integrantes de los remanentes del FUAC el 14 de marzo de 2002, con sus respectivos fusiles, pero guardó silencio sobre las armas que tenía escondidas en Cerro El Congo.
“La continuidad del plan de seguridad en el campo nos permite descubrir armas que quedaron esparcidas en las montañas; de esta forma neutralizamos cualquier intento de resurgimiento de bandas delictivas en el Triángulo Minero”, indicó el inspector Fidel Roque, jefe interino de la Policía en Rosita.
BUSCAN AL «CUBANO»
El Ejército y la Policía siguen los pasos de Francisco Lira Maradiaga, alias el “Cubano”, hermano del desaparecido cabecilla del FUAC, Pilar Lira López, mejor conocido como “Tyson”. “Las últimas informaciones indican que el “Cubano” se moviliza con dos delincuentes en la zona limítrofe de Siuna y Waslala”, informó el oficial Roque.
Según informaciones de las autoridades policiales y militares, el “Cubano” podría estar reorganizando otra banda de delincuentes en la zona, para sembrar nuevamente el terror.